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<p>Donald Trump ha anunciado este miércoles en la cumbre de la OTAN en Ankara que ha dado la orden de <b>cortar las relaciones comerciales</b> con España, en otra escalada de tensiones en torno al gasto en defensa. "Hablé con Alemania, hablé con Francia, hablé con el Reino Unido, hablé con Italia... <b>No hablé con España. España es un caso perdido</b>. Ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España", sostuvo en unas breves declaraciones junto al secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte.</p><p>"Es un aliado terrible", expuso el presidente estadounidense sobre el rol de España en la organización. Esta amenaza, de hecho, ya la hizo por primera vez hace un año, en la cumbre en La Haya, <b>donde el Gobierno de Sánchez se desmarcó del objetivo del 5% en gasto militar.</b> Desde entonces, Trump ha calificado el comportamiento español como "un horror" y en aquel momento amenazó a España con aranceles.</p><p>El inquilino de la Casa Blanca añadió que España <b>es "una causa perdida"</b> y el corte de relaciones no solo incluye la parte comercial, avisó, sino también "todas las visitas" que pudiera hacer al país.</p><p>En ese marco, el propio Rutte ha salido en defensa de España y al mismo tiempo ha vuelto a elogiar a Trump. "Usted ha mencionado a España, incluso ha logrado que España pague el 2%. <b>Han dado un gran paso el año pasado</b>, así que todavía hay problemas por resolver, pero oiga, incluso con España, yo destacaría que han llegado al 2%", expresó ante los periodistas.</p><p>Por su parte, Pedro Sánchez ha llegado a la cumbre de Ankara con la idea de defender que España<b> es "un aliado leal" y que "cumple con sus compromisos"</b>, sin necesidad de llegar al 5% de inversión militar; el Gobierno incide en que el país podrá cumplir con sus capacidades -es decir, con la cuota que se exige dentro de la Alianza- destinando a defensa solo un 2,1%, cifra que ya ha alcanzado. Otras voces, como la del propio Rutte, dudan de que eso pueda ser así. "Veremos quién tiene razón", llegó a decir el neerlandés sobre el tema hace unos meses.</p><p>De hecho, fuentes gubernamentales han alegado<b> que España recibe con tranquilidad y normalidad estas declaraciones</b> porque el país mantiene una magnífica relación social, cultural y económica con EEUU y el Ejecutivo no quiere que eso cambie. Moncloa recuerda, eso sí, que EEUU tiene superávit comercial con España (es decir, que se beneficia más de esa relación que el lado español), y además que la UE es una unión comercial en la que no puede singularizarse a ningún Estado miembro.</p><p>Asimismo, las mismas fuentes reiteran que <b>los vínculos económicos los tejen las empresas privadas, no los gobiernos</b>, y repiten que la relación bilateral entre EEUU y España es beneficiosa para ambos países, tanto en el ámbito comercial como en el de la defensa.</p><p>En defensa de España ha salido la Comisión Europea. "La Comisión siempre <b>velará por la plena protección de los intereses de la Unión Europea y de todos sus Estados miembros</b>. Seguiremos abogando por un comercio transatlántico estable, predecible y mutuamente beneficioso para todos", sostuvo en rueda de prensa el portavoz comunitario Olof Gill. Además, ha pedido a Washington que respete el acuerdo comercial entre las partes y ha insistido en que la posición de la UE es "muy coherente" desde el principio. "El comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos está profundamente integrado y es mutuamente beneficioso. Por lo tanto, nos interesa a ambos salvaguardar esta relación y, de hecho, esto es más importante que nunca en un momento de incertidumbre global", sentenció.</p><p>Hay varios matices importantes en la idea de Trump: la UE es un bloque comercial y aunque<b> EEUU puede cortar el comercio con uno de sus miembros, la respuesta de Bruselas sería unitaria</b>. Es decir, la Unión no puede impedir que Washington corte el comercio con España, pero las medidas de represalia que se puedan tomar serán de 27 países contra uno -porque las medidas tomadas afectarían al mercado único-, algo aplicable por ejemplo a un escenario de aranceles selectivos, que fue otra de las amenazas de la Casa Blanca durante los choques sobre Groenlandia. </p><p>Trump podría <b>imponer tasas o cortar el comercio sobre ciertos productos críticos, como pueden ser el aceite o el vino en el caso español</b>, pero ahora cuenta con el freno del acuerdo comercial firmado por EEUU con la UE el pasado verano, que impide este tipo de coerciones, tal como aprobaron las instituciones europeas. Además, la otra vía -a nivel nacional- que tiene la Casa Blanca es la Trade Expansion Act de 1962, que permite hacer estos movimientos pero por producto y no por país y siempre aduciendo motivos "de seguridad nacional".</p>