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<p><strong>Primero cambia el color de las copas.</strong> El verde intenso se vuelve ocre y luego muta a gris. Poco más tarde llega el estruendo de las motosierras que anuncia el final. En los pinares del arco mediterráneo, la escena se repite con inquietante frecuencia desde hace cinco años: árboles que parecían sanos se enferman en cuestión de semanas y acaban convertidos en leña apilada al borde de los caminos. La llamada <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/comunidad-valenciana/2025-05-11/tomicus-escarabajo-miles-pinos-donana-mediterraneo_4113620/">seca del pino</a> ha avanzado desde la costa atlántica de Doñana hasta el Levante, salpicando también el interior peninsular. El resultado ha sido una transformación total de las masas forestales, con decenas de miles de ejemplares muertos que encendieron las alarmas de administraciones y científicos. Hasta que las abundantes lluvias de los últimos meses han frenado la tendencia.</p><p>Detrás de este fenómeno se encuentra una combinación letal de sequía, competencia por los recursos y plagas oportunistas. “La escasez de precipitaciones del último lustro debilitó los bosques y redujo su capacidad de defensa frente a agentes externos”, resume Enrique Salvo, botánico y director de la <a href="https://www.uma.es/catedras/info/125322/catedra-de-cambio-climatico/" target="_blank">Cátedra de Cambio Climático de la Universidad de Málaga (UMA). </a>El aumento de las temperaturas, sigue explicando, aceleró la evaporación del agua del suelo, aniquilando con ello sus microorganismos.</p><p>“Todo ese sistema formado por bacterias, hongos o protozoos encargado de ayudar a las raíces a absorber los nutrientes ha ido desapareciendo”. Sin esa base biológica, los pinos, que en muchos casos datan de repoblaciones de finales del siglo XIX y la mitad del XX y se sembraron a poca distancia entre sí, pierden capacidad de alimentación y quedan más expuestos a enfermedades y plagas.</p><p>Sobre este escenario actúan insectos perforadores de la madera, conocidos como barrenillos, como el Tomicus piniperda y el Tomicus destruens, que excavan galerías bajo la corteza, interrumpen el flujo de savia y provocan el secado y la muerte del árbol. En la Comunidad Valenciana, una de las regiones más afectadas, los daños rozan lo catastrófico, con cerca de dos millones de pinos muertos. Solo en Alicante se concentran más de 1,7 millones y, sumando los ejemplares dañados en distinto grado, la superficie forestal afectada roza el 94% de la provincia, una situación sin precedentes con más del doble de casos que durante el pico de 2015, según la Conselleria de Medio Ambiente.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/espana/andalucia/2026-05-30/coctel-monte-polvorin-vegetacion-ola-calor_4363777/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/65a/a37/65aa373d2b560bddcbaab79959d19476/un-coctel-convierte-el-monte-en-un-polvorin-mas-vegetacion-que-nunca-y-olas-de-calor.jpg?mtime=1780043290" width="483" height="271"><h3 class="title-related">Un cóctel convierte el monte en "un polvorín": más vegetación que nunca y olas de calor</h3>Carlos Rocha. Sevilla<div class="text-related">Las lluvias del pasado invierno en este segundo año lluvioso tras un lustro de sequía encienden las alarmas de los expertos en incendios, que insisten en la importancia del trabajo de prevención en los meses previos al verano</div></a></p><p>En Cataluña, los últimos datos (2023) ya reflejaban una alta mortandad, con 15.600 hectáreas de pinos secos —un tamaño equivalente a una vez y media la ciudad de Barcelona—, de acuerdo al diagnóstico del CREAF junto a agentes forestales de la Generalitat. En la Región de Murcia, la sequía más intensa en 64 años ha provocado la muerte de 1,3 millones de árboles en unas 29.000 hectáreas. En Andalucía, aunque no hay cifras globales,<a href="https://www.elconfidencial.com/medioambiente/agua/2023-04-12/donana-estado-critico-csic-lagunas-secas_3608727/" target="_self"> la Junta ha registrado episodios de decaimiento masivo en zonas como Doñana, toda la Sierra Morena y la provincia de Málaga.</a> Ante esta situación, las comunidades autónomas y los ayuntamientos vienen haciendo sonar las motosierras a destajo desde el mes de noviembre para reducir la carga de combustible vegetal de cara al verano.</p>Las claves de la recuperación<p>Para miles de árboles, las últimas lluvias han abierto una puerta a la esperanza, pero para millones ese balón de oxígeno ha llegado demasiado tarde. La seca ha afectado a todas las especies de pino —negral, piñonero, carrasco, salgareño, insignis…—, si bien con distinta intensidad. Los ejemplares que han superado el llamado punto de marchitez permanente no rebrotan, aunque para los menos castigados su recuperación todavía es posible si no han sido atacados por el Tomicus.</p><p>Lo más significativo, en cualquier caso, es que aquellos que han recuperado su vigor gracias al agua son ahora menos vulnerables ante las plagas. Jaime Pereña, profesor de Botánica de la UMA e investigador del fenómeno, explica que<a href="https://www.elconfidencial.com/espana/comunidad-valenciana/2025-05-11/tomicus-escarabajo-miles-pinos-donana-mediterraneo_4113620/" target="_self"> los pinos resineros son los más resistentes ante ellas por su mejor adaptación al déficit hídrico;</a> al tiempo que el carrasco, muy utilizado en reforestaciones, es el más vulnerable y el primero en mostrar síntomas. Eso no quita que los próximos meses serán “críticos” por las olas de calor y que solo un otoño lluvioso podrá alejar el fantasma de las enfermedades.</p><p>El especialista destaca que el pino resinero, pese a su mayor aptitud frente a la falta de agua, ha sido menos plantado en las últimas décadas, aunque ahora vive un nuevo impulso ligado al aprovechamiento de su resina, una industria que se está recuperando en zonas de Castilla y León y Castilla-La Mancha, donde se emplea en la fabricación de adhesivos, barnices o disolventes. En cambio, el pino carrasco, menos resiliente, ha sido ampliamente utilizado en repoblaciones, lo que ha dado lugar a <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/andalucia/2026-03-20/hidrogeno-verde-torcal-antequera-1hms_4322870/">extensiones muy homogéneas</a> de la misma especie y porte que quedan en desventaja. “Al ser plantaciones uniformes, cuando aparece la plaga, los escarabajos se propagan con rapidez y afectan a grandes áreas”, añade Pereña.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/espana/comunidad-valenciana/2025-05-11/tomicus-escarabajo-miles-pinos-donana-mediterraneo_4113620/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/13c/bde/13cbde048dcf882bdadb23f257cc4834/este-escarabajo-esta-matando-decenas-de-miles-de-pinos-desde-donana-al-mediterraneo.jpg?mtime=1745318049" width="483" height="271"><h3 class="title-related">Este escarabajo está matando decenas de miles de pinos desde Doñana al Mediterráneo</h3>Víctor Romero. Valencia<div class="text-related">La plaga del Tomicus arrasa pinares como consecuencia de la sequía acumulada en los últimos años. El insecto perfora los conductos de la savia y seca los árboles, combustible fácil para incendios</div></a></p><p>En ese contexto, Salvo advierte de que la pérdida de un porcentaje elevado de masa vegetal no solo supone un problema forestal, sino también “de estabilidad del suelo”, ya que las plantas son fundamentales para la sujeción. Su desaparición “aumenta claramente el riesgo de erosión y desprendimientos” en zonas abruptas donde estos pinares se plantaron precisamente con esa función protectora. El punto más crítico llega con las lluvias torrenciales, cuando el terreno, al haber perdido estos anclajes, “queda desprotegido y puede ceder”. El botánico ilustra el caso con el ejemplo del monte Gibralfaro de Málaga, que domina la ciudad, y donde los servicios municipales ya trabajan en la plantación de más de 6.000 árboles y arbustos de porte grande.</p><p>Para Pereña, la respuesta a esta crisis de salud de los pinos pasa por un cambio en el propio modelo de monte. Pone sobre <a href="https://www.elconfidencial.com/medioambiente/naturaleza/2026-06-07/plantar-arboles-restauracion-naturaleza_4367766/" target="_self">la mesa repoblaciones más diversas, con especies mediterráneas resistentes y adaptadas al entorno</a>, como el acebuche, el algarrobo o la encina, y una estructura en varios estratos que combine matorrales y árboles frente a vastas extensiones de una sola variedad. La retirada urgente de los ejemplares muertos o afectados por el Tomicus se vuelve igualmente clave para evitar que se siga transmitiendo a los pinos sanos y para eliminar todo el combustible vegetal posible ante el alto riesgo de incendios.</p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&c2=7215267&ns__t=1781927861&ns_c=UTF-8&c8=Espa%C3%B1a&c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">