Innehåll
<p>Las <strong>comarcas catalanas</strong> llevan meses gestando una revolución silenciosa contra el poder del <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2011-10-24/el-ahorro-del-gran-barcelona-un-millon-mas-en-sueldos-y-dietas_416825/">Área Metropolitana de Barcelona</a>. La capital catalana cuenta con su propia área administrativa, que agrupa<strong> 36 municipios y 3,2 millones de habitantes</strong>, pero todo ese poder político inquieta a las comarcas, que han quedado fuera y empiezan a hablar de "Barceluña", un concepto al que se oponen porque temen quedar marginadas de las grandes decisiones políticas catalanas. Por ello proponen un nuevo mapa de veguerías que busca reequilibrar el poder territorial. Han firmado un manifiesto, la <strong>Declaración de la Panadella</strong>, e incluso se la han llevado al presidente del <strong>Parlament</strong>, <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2024-06-10/junts-josep-rull-presidir-parlament-acuerdo-erc_3900025/">Josep Rull</a>.</p><p>El nuevo mapa implica modificar las actuales <strong>nueve veguerías</strong>, una división administrativa que creó el independentismo en 2013, pero que carece de <strong>poder político real</strong>. Ese poder se reparte entre el <strong>Gobierno central</strong>, la Generalitat, los ayuntamientos y, a nivel intermedio, las diputaciones provinciales y, sobre todo, la todopoderosa Área Metropolitana de Barcelona.</p><p>Entre los cambios que propone la Declaración de la Panadella están que <strong>Lleida integre la Cerdanya</strong>, que ahora pertenece a Girona. Solsonès dejaría Lleida para pasar a la Cataluña Central y el Baix Penedès se uniría al Penedès. De esa manera, el mapa de las provincias y el de las veguerías coincidiría, según una idea del geógrafo <strong>Jaume Casañas. </strong>Esa maniobra busca <strong>impedir que el Gobierno se oponga</strong> a los objetivos de esta operación administrativa, pero también política.</p><p>Las veguerías redibujadas, y cuyo poder ahora apenas es <strong>simbólico</strong>, asumirían los presupuestos y buena parte de las competencias de las actuales comarcas y reformarían el <strong>mapa político interior</strong> para impulsar lo que denominan "Cataluña federal", una región más equilibrada donde el Área Metropolitana de Barcelona no tendría tanto poder relativo como ahora. El objetivo: <strong>redibujar Cataluña</strong> a través de unas regiones con más poder y presupuesto y adaptándose al actual esquema provincial. Es decir, sin romper con el modelo administrativo español.</p><p>Además de a Josep Rull, más sensible a evitar lo que él mismo denominó como "Cataluña de dos velocidades", el proyecto también ha sido presentado al presidente de la Generalitat, <strong>Salvador Illa,</strong> y al conseller de Presidència, <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2026-01-19/salud-salvador-illa-irrumpe-politica-albert-dalmau_4286249/">Albert Dalmau</a>. Pero el socialismo catalán no está muy interesado en respaldar la operación porque el paso siguiente será<strong> desviar fondos de las diputaciones</strong> a estas veguerías rediseñadas. Y en este momento, tres de esas diputaciones, Barcelona, Lleida y Tarragona, se encuentran controladas por el PSC.</p>Los impulsores<p>Los<strong> impulsores del proyecto</strong> son colectivos en donde <a href="https://www.elconfidencial.com/tags/organismos/junts-per-catalunya-19613/">Junts</a> cuenta con la mayoría del peso específico, si bien han reunido para <strong>firmar el Manifiesto de la Panadella </strong>un centenar de alcaldes y regidores, donde incluso han participado algunos del PSC, si bien se trata de cargos sin relevancia. Entre las entidades impulsoras se encuentran Impulsem Penedès, Impulsem Lleida, <strong>Impulsem Camp de Tarragona</strong> y <strong>l’Associació FEM Vallès</strong>.</p><p>"Sin el resto de Cataluña, Barcelona pierde capacidad de competir", dicen las comarcas</p><p>"Sin el resto del Principado, sin el resto de la nación, Barcelona no solo pierde la esencia, sino que pierde<strong> toda capacidad de competir globalmente</strong>", asegura el documento aprobado por los <strong>electos locales</strong>. Estas comarcas temen quedar convertidas en el patio de atrás de una Barcelona exitosa en el mundo y con proyección internacional.</p><p>"Queremos que Cataluña sea un país equilibrado, que genere bienestar a todas las catalanas y catalanes", mantienen cuando arranca el manifiesto, que reclama más gobernanza para el resto del país y que no se construya una nación a "dos velocidades". Lo que está pasando en Cataluña<strong> también ocurre en otras zonas, como Madrid o incluso Zaragoza</strong>. El mundo del capitalismo global juega su partida con las grandes ciudades. Las regiones que se quedan fuera de estos fenómenos quieren equilibrar fuerzas.</p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&c2=7215267&ns__t=1786851644&ns_c=UTF-8&c8=Espa%C3%B1a&c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">