Innehåll
<p>La imagen es insólita: en torno a las 14.00 horas de este martes, los ministros <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/elma-saiz.html" title="Elma Saiz" target="_blank">Elma Saiz</a></b>, <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/carlos-cuerpo.html" title="Carlos Cuerpo" target="_blank">Carlos Cuerpo</a></b>, <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/angel-victor-torres.html" title="Ángel Víctor Torres" target="_blank">Ángel Víctor Torres</a></b> e <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/isabel-rodriguez.html" title="Isabel Rodríguez" target="_blank">Isabel Rodríguez</a></b>, de la parte socialista del Ejecutivo, salían en rueda de prensa en Moncloa tras aprobarse, después de una negociación agónica, dos decretos de vivienda que iba a detallar la propia titular del ramo. Y en torno a las 14.00 horas de este martes, los ministros <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/yolanda-diaz.html" title="Yolanda Díaz" target="_blank">Yolanda Díaz</a></b>, <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/ernest-urtasun.html" title="Ernest Urtasun" target="_blank">Ernest Urtasun</a></b>, <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/pablo-bustinduy-amador.html" title="Pablo Bustinduy" target="_blank">Pablo Bustinduy</a></b>, <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/autores/monica-garcia.html" title="Mónica García" target="_blank">Mónica García</a></b> y <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/sira-rego.html" title="Sira Rego" target="_blank">Sira Rego</a></b>, pertenecientes a Sumar, salían al escenario de la sede del Ministerio de Trabajo para dar cuenta de las normas aprobadas. Son dos ruedas de prensa diferentes y paralelas de ministros que pertenecen al mismo Gobierno para anunciar a la ciudadanía la misma medida, una estampa que revela las asperezas que la <a href="https://www.20minutos.es/tags/temas/vivienda.html" title="Vivienda">vivienda</a> ha terminado de generar en el seno de la coalición y anticipa que PSOE y Sumar ya escenifican caminos separados en un claro escenario de precampaña electoral. </p><p>En <a href="https://www.20minutos.es/tags/temas/sumar.html" title="Sumar">Sumar</a> se afanan por sacar músculo de un decreto que, señalan fuentes del espacio, hace una semana era impensable que se aprobase, y se congratulan por haber presionado a su socio para que incluyese la mayoría de las reivindicaciones del Sindicato de Inquilinas, en muchas de las cuales Sumar lleva meses insistiendo. <b>La sensación de satisfacción es generalizada en todas las escalas de la alianza</b> y apuntan a que el primer decreto, el que contiene el grueso de todas las medidas, es un hito en materia regulatoria de vivienda, aunque también lo califican de "primer paso" hacia una legislación mucho más ambiciosa y estructural.</p><p>Eso sí, no niegan que su objetivo era que el establecimiento de los <b>contratos de alquiler indefinidos</b> fuesen en el mismo decreto que el resto de medidas (algo a lo que se negaba el PSOE) y no en otro separado que, <i>a priori</i>, no suscita los apoyos necesarios. Tampoco esconden que han tenido que transigir con otras medidas que no comparten, como <b>bonificaciones fiscales a caseros o un gravamen a los pisos turísticos</b> inferior al planteado en un inicio, pero destacan que el grueso de medidas van dirigidas a la protección de los inquilinos. </p><p>En Sumar, además, celebran el "pulso" que el Sindicato de Inquilinas ha echado al Gobierno para que este martes se aprobase la norma, y tanto en público como en privado animan a que continúen las manifestaciones en las principales ciudades españolas, otro de los asuntos en los que Sumar se diferencia estos días del PSOE a la vista de que puede impactar de lleno en unas elecciones que cada vez están más cerca. "El decreto <b>ha sido posible en el contexto de una movilización histórica</b>", aseguró este martes el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy. </p><p>Estas movilizaciones, entre las que destaca la gran acampada en la Puerta del Sol de Madrid, se dirigen contra todas las administraciones, pero son especialmente críticas con el Gobierno de coalición y en ellas es habitual observar muchas pancartas en contra de la gestión que en los últimos años han hecho PSOE y Sumar de la crisis de la vivienda. Pero el espacio no se encuentra incómodo en esta coyuntura y por eso se ha apuntado a una batalla que ha dejado imágenes kafkianas como que <b>una ministra del Gobierno —Yolanda Díaz— instase a la población a manifestarse en contra del propio Gobierno</b>. Asimismo, el lunes, otras dos ministras de Sumar, Mónica García y Sira Rego, participaban en un acto coordinado por el Sindicato de Inquilinas para presionar al PSOE que cediese en el Consejo de Ministros de este martes. </p><p>La coyuntura social, impulsada por el desahucio de Maricarmen, ha servido de pretexto a Sumar para volver a reivindicarse como "la verdadera izquierda" que presiona en el Gobierno y arranca medidas contundentes a un PSOE que en los últimos meses algunos ministros como Mónica García <b>han relacionado con "una socialdemocracia lánguida"</b>. Y ha sido precisamente en materia de vivienda en la que Sumar se ha esmerado en erigirse en un actor diferencial dentro del Ejecutivo. </p><p>De cara al <b>decreto de marzo </b>que contemplaba la prórroga de los alquileres —y acabó decayendo en el Congreso— los ministros del espacio retrasaron dos horas el inicio del Consejo de Ministros, hasta que el PSOE cedió a sus exigencias.</p><h2>Las horas decisivas de la negociación</h2><p>Este martes también llegaron al Consejo con el acuerdo todavía abierto. La negociación se prolongó hasta bien entrada la noche y se retomó a primera hora, hasta el punto de que la reunión se retrasó una hora. Pese al pulso con Sumar, <b>el ala socialista quería transmitir que Moncloa no estaba actuando bajo la presión de su socio</b>. Pero las versiones de ambos sectores sobre lo ocurrido en aquellas horas tampoco coinciden. En Sumar sostienen que, cuando Moncloa avisó de que comenzaba el Consejo, la reunión aún no había arrancado y aún tardaría en hacerlo. Desde el PSOE aseguran que Sánchez entró en la sala en el momento anunciado y que algún ministro pudo incorporarse después, aunque niegan que la reunión se retrasase. <b>"No hubo boicot ni plantón"</b>, sostienen desde el ala socialista.</p><p>La distancia, en todo caso, se hizo (o se quiso hacer) visible también fuera de la sala: mientras el PSOE comparecía desde Moncloa, Sumar lo hacía a la misma hora desde el Ministerio de Trabajo. En el ala socialista atribuyen el gesto de Sumar <b>al clima de precampaña y a la voluntad de sus socios de reivindicar la vivienda</b>, una cuestión "fundamental" para la izquierda, aunque intentan restarle importancia. También admiten que algunos ministros de Sumar salieron y entraron de la reunión para hablar por teléfono y continuar las conversaciones. Aseguran, sin embargo, que Sánchez no tuvo que mediar para cerrar el pacto, como ocurrió hace seis meses, y que permaneció hasta el final.</p><h2>El PSOE intentará capitalizar el decreto de vivienda</h2><p>La negociación terminó con la división de las medidas en dos decretos por la negativa del PSOE a incluirlas todas en uno. Para justificarlo, el ala socialista argumenta que algunas de las incluidas en el primer decreto estaban ya muy avanzadas y que era prioritario asegurar su aprobación: <b>"Necesitábamos saber que salían adelante", reconocen en Moncloa</b>. Pero su posición cambia cuando se trata del segundo texto, el de los contratos indefinidos. Subrayan que la propuesta se puso sobre la mesa hace escasos días y que no formaba parte de la negociación previa. </p><p>Aunque dicen apoyarla, no la presentan como una de las medidas que pretendían incorporar al decreto, una cautela que se explica por la falta de apoyos que reconocen que les faltan para convalidarlo. Al marcar distancias con el origen de la propuesta, los socialistas <b>se reservan margen para despegarse de una eventual derrota el viernes</b> o, al menos, de una complicada negociación que conduzca a ella.</p><p>En todo caso, el acelerón de Moncloa con el decreto de vivienda tras meses de cautela responde también a otro cálculo: <b>sacudirse la presión que hasta ahora recaía sobre el ala socialista del Gobierno</b>, señalada en las protestas de los últimos días. Al aprobar el paquete con más posibilidades de reunir apoyos, los socialistas buscan conservar la iniciativa en materia de vivienda y disputarle a Sumar y a los partidos situados a su izquierda parte del capital político de una reivindicación que estos han colocado en el centro de la agenda. Moncloa ya avanza que <b>la vivienda tendrá </b><b>peso en su programa electoral</b>, pese a que el PSOE lleva ocho años en el Gobierno y hasta ahora no había llegado tan lejos con un paquete de medidas de este alcance.</p><p>Los socialistas justifican estas prisas repentinas para llevarlo al Congreso con la necesidad de "aprovechar el movimiento" y el "contexto social": "Es una oportunidad única". Interpretan que las protestas y la acampada en Sol han<b> aumentado la presión sobre los grupos</b> que hasta ahora no cedían en algunas medidas. El desgaste de estos días, con movilizaciones que les han señalado, han empujado a Moncloa a acortar los plazos tanto para cerrar el decreto —hasta el punto de que la ministra de Vivienda tuvo dificultades para detallar algunas de sus medidas— como para llevarlo al Parlamento para que los grupos se posicionen al respecto.</p><p>Un ministro lo expresa de forma bastante directa en privado: "Que cada uno luego explique por qué no vota a favor". Y añade: "<b>No se puede decir que el Gobierno vaya a fracasar si no sale el decreto. El Gobierno ha cumplido</b>". El mensaje busca sacudirse la presión para dejarla en manos de los grupos, que son los que ahora tendrían que convalidarla. Para ello, quieren aprovechar el impulso de las movilizaciones antes de que pierdan fuerza: los decretos llegarán al Congreso este viernes, apenas 72 horas después de su aprobación, en un pleno extraordinario y antes de una semana sin actividad parlamentaria.</p><p>Además, en Moncloa también buscan exhibir que Sánchez aún puede <b>reunir una mayoría parlamentaria en vivienda</b>, uno de los ejes que ha vendido para esta legislatura. La prueba llega en una semana clave: la misma semana que vence el plazo constitucional para presentar los Presupuestos, la Cámara vota el decreto de vivienda. Para las cuentas no reúne los apoyos suficientes, lo que podría precipitar el fin de la legislatura, pero para el decreto de vivienda sí creen reunirlos. De hecho, Sánchez reivindicó el decreto como el paquete más "ambicioso de medidas que <b>permite construir una mayoría parlamentaria suficiente para combatir esa emergencia habitacional"</b>. Si se convalida, tal y como ellos prevén, tratarán de escenificar que todavía conservan apoyos para sacar adelante una de sus principales apuestas políticas.</p>