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<p>Después <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/andalucia/2026-08-15/terremoto-granada-enjambre-sismico_4406458/" target="_self">del enjambre sísmico del 15 y 16 de agosto</a>, los edificios del <strong>área metropolitana de Granada</strong> han resistido las continuas sacudidas, pero las estructuras emocionales de sus vecinos empiezan a resquebrajarse. El balance oficial arroja una conclusión clara: la <strong>salud mental</strong> es, por el momento, la principal víctima de la emergencia. Mientras los técnicos descartan daños graves, los servicios sanitarios y de emergencias hacen frente a un goteo constante de cuadros de hiperventilación, <strong>nerviosismo severo y crisis de ansiedad</strong>.</p><p></p><div class="htmlWrapper"><div itemscope itemtype="https://schema.org/VideoObject"></div></div><p>Desde la Agencia de Emergencias de Andalucía, el consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, activaba la <strong>Situación Operativa 1</strong>, desplegando un nivel de coordinación máxima. El dispositivo integra no solo a alcaldes, bomberos y fuerzas de seguridad, <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/andalucia/2026-08-15/la-revision_4406524/" target="_self">sino a la élite científica del país</a>: el <strong>Instituto Geográfico Nacional (IGN)</strong>, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), el Instituto Andaluz de Geofísica y expertos del CSIC. Gracias a las evaluaciones conjuntas con el grupo de arquitectos voluntarios, Sanz ha confirmado un mensaje de alivio: <strong>no hay víctimas ni daños estructurales graves</strong>, limitándose los desperfectos a caídas de cornisas, falsos techos y desprendimientos menores.</p>Cómo vivió un psicólogo el terremoto en primera persona<p>Sin embargo, la ausencia de escombros no frena el pánico. El <strong>cansancio psicológico</strong> hace mella entre los granadinos, que recurren a las <strong>redes sociales de madrugada</strong> para buscar consuelo. Esta vivencia la conoce de cerca el psicólogo granadino <strong>José Ortiz (COP Madrid M-31478)</strong>, especializado en regulación emocional en contextos de alta exigencia, quien se encontraba pasando unos días en la capital nazarí junto a su familia cuando la tierra volvió a temblar: “Después de muchas horas pendientes de los temblores conseguimos dormirnos cerca de las seis de la mañana y poco después nos despertó un nuevo terremoto. Después llegó una tormenta con unos rayos y unos truenos impresionantes”, relata.</p>"Ni una noche tranquila"<p>Como analiza Ortiz, no estamos ante un miedo imaginario, sino frente a una <strong>situación real de incertidumbre</strong>: “El objetivo no es decirle a la gente ‘no pasa nada’, sino conseguir que un miedo normal y útil no nos mantenga permanentemente en estado de alarma”. Los testimonios en redes sociales corroboran esta <strong>zozobra ante la alerta constante</strong>: "¿Cuándo va a terminar esto, uno detrás de otro?", se preguntaba la usuaria @ElyMejiias, mientras otros vecinos hablaban de "pesadilla" (@PenelopeAYAS) o de "ni una noche tranquila" (@Pawwyy).</p><p></p><div class="htmlWrapper"><blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Cuando va a terminar esto 🥴 uno detrás de otro…</p>— Elízabeth (@ElyMejiias) <a href="https://x.com/ElyMejiias/status/2088821636849909786">August 16, 2026</a></blockquote> </div><p>Ese miedo continuado deriva en un bucle peligroso entre el insomnio y la hipervigilancia. <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2026-08-16/registrado-un-ligero-terremoto-de-magnitud-3-2-en-varias-localidades-de-granada_4406652/" target="_self">Esta amenaza constante</a>, como concuerdan los criterios de la <strong>Asociación Americana de Psicología (APA)</strong>, acaba provocando <strong>taquicardias, sudoración o tensión muscular</strong>. Ortiz lo detalla con precisión: “Miedo e insomnio se alimentan mutuamente. Tengo miedo y no duermo; como he dormido poco, estoy más cansado e irritable, y mi sistema de alarma se vuelve tan sensible que una vibración o una puerta que se mueve se interpretan como el comienzo de otro temblor”.</p>El acompañamiento sutil: la regla del "aquí y ahora"<p>Para frenar esta bola de nieve, la Junta de Andalucía mantiene habilitado el <strong>teléfono gratuito 900 102 513</strong>. En estas llamadas de urgencia, la intervención dista mucho de la terapia convencional. José Ortiz remarca que lo primordial cuando una persona llama hiperventilando es descartar problemas físicos y <strong>traer a la persona al presente</strong>: “Hay que bajar el ritmo, hablar despacio y dar una instrucción cada vez: ‘Vamos a centrarnos en lo que está ocurriendo ahora mismo. Mira dónde estás. Apoya bien los pies. Dime tres cosas que estás viendo’. La idea es traerla desde lo que teme que pueda ocurrir hacia lo que realmente está ocurriendo”.</p><p>"No sabemos si habrá otra réplica, pero sí sabemos qué hacer si ocurre"</p><p>En este sentido, el psicólogo insiste en un matiz crucial: <strong>transformar incertidumbre en conducta</strong>. “Yo nunca diría ‘tranquilo, seguro que no vuelve a pasar’, porque no lo sabemos. Diría: ‘Ahora mismo no sabemos si habrá otra réplica, pero sí sabemos qué hacer si ocurre’. No necesitamos sentir que controlamos el terremoto; necesitamos saber qué hacer si vuelve a ocurrir. Prepararse y asustarse no son lo mismo”, subraya el experto.</p><p>Esta labor de acompañamiento sutil se respalda en el <strong>protocolo ACERCARSE</strong>, desarrollado por la Facultad de Psicología <a href="https://www.elconfidencial.com/tags/organismos/universidad-complutense-de-madrid-8073/" target="_self">de la Universidad Complutense de Madrid</a>, cuyos principios cardinales son <strong>proteger, dirigir, conectar y tratar</strong>. Estrategias como pasear, comer algo o tomar un café ayudan a distanciar cognitivamente al afectado del trauma. Una labor pedagógica que ya abrieron instituciones como la <strong>Universidad de Granada (UGR)</strong> tras el enjambre sísmico de 2021, instruyendo a los vecinos en pautas de primer apoyo psicológico.</p>La gestión familiar: niños, mayores y la trampa del móvil<p>Esta contención debe extenderse al hogar, especialmente con colectivos vulnerables. En el caso de los menores, Ortiz enfatiza que los niños <strong>observan cómo reaccionamos</strong> más allá de nuestras palabras: “Si les decimos ‘no pasa nada’ mientras miramos continuamente el móvil o nos sobresaltamos, reciben dos mensajes contradictorios. Hay que explicarles lo sucedido de forma sencilla, validar que tengan miedo y evitar promesas falsas de que no se repetirá”. En cuanto a las personas mayores, advierte de no equiparar vejez con fragilidad, aunque pide especial celo con quienes viven solos o tienen movilidad reducida, garantizando que tengan a mano <strong>su medicación, teléfono y una persona de referencia</strong>.</p><p>Asimismo, <a href="https://www.elconfidencial.com/salud/2026-08-11/catastrofe-asistencial-ceuta-sanitaria-brotes-1tps_4404291/" target="_self">las instituciones sanitarias y el Ministerio de Sanidad</a> insisten en la importancia del <strong>autocuidado emocional</strong>, manteniendo rutinas básicas de alimentación y sueño, y evitando tomar decisiones vitales trascendentales bajo el impacto del pánico.</p>El riesgo de los contagios emocionales<p>Junto al movimiento sísmico, el otro gran vector de desestabilización son los <strong>bulos y la hiperconexión</strong>. Mientras Antonio Sanz reclama autoprotección mediante <strong>información veraz</strong> de canales oficiales, Ortiz prefiere hablar de "contagio emocional" o "amplificación del miedo", señalando directamente al uso defensivo pero tóxico de los teléfonos móviles.</p><p>“Mirar el móvil cada minuto nos da cierta sensación de control, pero nos mantiene permanentemente conectados con la amenaza. Informarnos es necesario; vigilar cada minuto no nos protege más”, asevera el psicólogo. El experto advierte además sobre los audios o <strong>cadenas de WhatsApp</strong> reenviados con buena intencionalidad pero con efectos devastadores: “Los bulos combinan amenaza, incertidumbre y urgencia, apoyados en una aparente autoridad del tipo ‘me lo ha dicho alguien de Protección Civil’. Antes de enviar un mensaje debemos preguntarnos si realmente informa, ayuda y cuida”.</p><p></p><div class="htmlWrapper"><div itemscope itemtype="https://schema.org/VideoObject"></div></div><p>Como síntesis a estas jornadas de inquietud en la provincia, la recomendación de los profesionales es tajante: si tras un mes de calma persistiesen los flashbacks o la incapacidad para hacer vida normal, es imprescindible <strong>acudir a un profesional de la salud mental</strong>. Como concluye José Ortiz: “Tener miedo ante un terremoto es normal; vivir permanentemente en estado de alarma no nos protege mejor. No podemos decidir cuándo se producirá otra réplica, pero sí cómo gestionamos nuestra atención y cómo cuidamos a quienes tenemos alrededor”.</p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&c2=7215267&ns__t=1786880137&ns_c=UTF-8&c8=Espa%C3%B1a&c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">