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<p><a href="https://www.20minutos.es/internacional/exteriores-albares-eleva-espanoles-desaparecidos-terremotos-venezuela-muertos-atrapados_7007607_0.html" title="El Gobierno eleva a 133 los españoles desaparecidos y mantiene en cinco los muertos en Venezuela por los terremotos" target="_blank">La tragedia ocurrida en Venezuela por los terremotos, con más de 200 edificios reducidos a escombros </a>y atrapando bajo ellos a miles de desaparecidos, vuelve a poner el foco en la <b>prevención sísmica</b> en las construcciones, un campo en el que España, hoy por hoy, no está preparada, según explica a <i>20minutos </i>Amadeo Benavent, catedrático de Estructuras de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). "En España tenemos una <b>normativa sísmica absolutamente desfasada</b>. Es del año 2002 y se elaboró con los conocimientos disponibles entonces, que procedían en gran medida del siglo pasado", expone Benavent.</p><p>Ese marco regulatorio ya desfasado, además, solo cubre construcciones nuevas. "En España<b> no existe ninguna normativa para la rehabilitación</b> sísmica de edificios ya existentes", señala el catedrático de la UPM. Esto implica que la mayor parte de edificios, viviendas y construcciones de nuestro país no están preparados para afrontar una energía como la liberada en los seísmos del país caribeño, de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala Richter, y por tanto <b>cabría esperar una devastación similar </b>si ocurriese.</p><p>"Si un terremoto de esas características se produjera en zonas como Andalucía o en otras áreas sísmicamente activas, los resultados serían catastróficos", expone Benavent, que advierte que España no es, ni mucho menos, una zona ajena al riesgo sísmico. "Históricamente, en España se han producido terremotos muy fuertes aproximadamente cada 100 o 120 años. Y actualmente llevamos más de 150 años de silencio sísmico. Eso significa que <b>es más que esperable que vuelva a producirse un terremoto importante</b>, aunque no sabemos dónde ni cuándo. Lo que sí podemos hacer es prepararnos", destaca.</p><h1>"En España tenemos una normativa sísmica absolutamente desfasada"</h1><p>La mejor prueba, destaca el experto, es lo ocurrido en el terremoto de Lorca (Murcia) en el año 2011. "<b>Aquel terremoto tuvo una magnitud de 5,3-5,4 y provocó enormes daños </b>e incluso el colapso de edificios, que estaban ya proyectados conforme a la normativa vigente" Ese terremoto liberó, señala Benavent, apenas "una noningentésima parte de la energía que libera un terremoto como el ocurrido en Venezuela". "Dicho de otra forma, un terremoto de ese tipo puede liberar unas 900 veces más energía que el de Lorca. Imagina el escenario que podría producirse entonces", destaca. "<b>En Lorca, cerca de 80 edificios proyectados con la normativa vigente</b>, la NCSR-02 de 2002, colapsaron o sufrieron grandes daños", explica a este periódico Jesús Contreras, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.</p><p>"En caso de un terremoto como el de Venezuela, las grandes edificaciones probablemente resistirían, y no todas, pero edificios de mediana altura relativamente y modernos y <b>la mayoría de edificios o casas con un siglo de antigüedad, seguro que no</b>", sostiene el vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos. En el caso de España, "la zona más vulnerable por seísmos es el sureste de la península, donde contactan dos placas tectónicas. Además, son terrenos más blandos que los de la meseta, y si bien la antigüedad de las construcciones es similar en toda la península, los materiales utilizados en las construcciones antiguas son de peor calidad en el sur que en el norte peninsular", subraya Contreras.</p><p>"El último gran terremoto ocurrido en España fue en <b>Granada en 1884, con casi 1.000 víctimas</b>, y el más fuerte en la Península fue el de Lisboa en 1775, de magnitud 8,5, que se sintió en todo el territorio. En ambos, la devastación fue total, y nada permite pensar que construcciones efectuadas en fechas cercanas a estos eventos, a principios del siglo XX, puedan resistir mejor seísmos de esa magnitud", añade Contreras.</p><h2>España aún no ha adoptado las normativas europeas</h2><p>Benavent pone el foco en la desfasada normativa de la construcción española en materia antisísmica, que sigue sin adaptarse a las nuevas regulaciones europeas: "Esa normativa debería haberse actualizado hace tiempo, como se ha hecho en prácticamente toda Europa, adoptando los Eurocódigos, que son la normativa estructural europea y establecen cómo proyectar y verificar las estructuras, entre otras cuestiones, frente a los terremotos. <b>España todavía no los ha adoptado, ese es el gran problema que tenemos</b>". En la misma línea, Jesús Contreras considera "inaudito" que se sigan construyendo edificios "con una normativa que supone un importante riesgo para la población a sabiendas de la Administración", mientras que tampoco existe una regulación para adaptar las estructuras ya existentes.</p><p>Benavent, que también preside el llamado "comité espejo" (Comité Técnico de Normalización) español del Comité Europeo encargado de redactar la normativa europea, lleva tiempo insistiendo de este problema: "<b>Ya son más de 10 años que llevamos intentando o convencer a las administraciones</b> de que abandonen la normativa española obsoleta y adopten los Eurocódigos mediante una remisión directa, que es la normativa común en Europa". No ocurre, sostiene, por "resistencias dentro de la propia Administración. "Por eso nuestro Código Técnico de la Edificación continúa remitiéndose a normas antiguas y, en el caso de la normativa sísmica, sigue utilizando la NCSE-2002".</p><h1>"España todavía no los ha adoptado, ese es el gran problema que tenemos"</h1><p>"Dentro de la propia Administración, hay determinados departamentos y determinados funcionarios que llevan años oponiéndose. <b>Lo que hacen es copiar parcialmente los Eurocódigos y modificarlos, y eso es peligrosísimo</b>". Hace unos años, ejemplifica Benavent, el Gobierno "intentó aprobar una nueva norma sísmica (la NCSR-23) que era, básicamente, un corta y pega de parte del Eurocódigo". "Hubo una reacción muy fuerte por parte del Instituto de la Ingeniería de España, de las asociaciones de consultores de estructuras y también de los medios de comunicación, y se consiguió que la norma se frenara", expone el catedrático. </p><h2>Oposición administrativa e intereses industriales </h2><p>A raíz de aquella movilización, destaca Benavent, se produjo un avance importante para el futuro: "La Administración argumentaba que no podía adoptar los Eurocódigos porque existían<b> tres comisiones independientes</b> —la del Hormigón, la del Acero y la de Normas Sísmicas— y los Eurocódigos afectaban a competencias de todas ellas. Nuestra respuesta fue que la seguridad de las personas debía estar por encima del reparto interno de competencias, y <b>finalmente esas comisiones fueron eliminadas</b> mediante un Real Decreto, bajo el pretexto de facilitar, precisamente, la adopción de la normativa europea".</p><p>Sin embargo, Benavent lamenta que, tres años después, siga sin haberse hecho nada en esa materia. "La solución, en realidad, es muy sencilla: <b>adoptar directamente la normativa europea</b>, exactamente igual que ha hecho el resto de Europa". Una tarea que corresponde a varios departamentos (Ministerio de Transportes, Vivienda...) y que aún cuenta con algunas resistencias internas. No obstante, el catedrático de la UPM destaca que ya se esta avanzando: "Todos los nuevos puentes ya se proyectan utilizando los Eurocódigos. En el caso de la vivienda no ocurre lo mismo, pero ahora hay un Ministerio independiente que ya no depende del núcleo administrativo históricamente opuesto a los Eurocódigos, así que <b>creo que ahora sí existe la posibilidad de dar ese paso</b>".</p><p>A esa exigencia se suma la Asociación de Ingenieros de Caminos, que ya en un manifiesto en 2023 instaba al Gobierno a elaborar un Decreto Ley para aplicar directamente los Eurocódigos y<b> "tratar este asunto con la visión de conjunto y amplitud de miras </b>que un tema de esta importancia tiene", explica Contreras. "Además, debería haber partidas presupuestarias para apoyar con subvenciones a particulares y comunidades de propietarios para adaptar sus edificios en la mayor medida de lo posible a esta normativa". "Hace 150 años del último gran terremoto y estadísticamente, ya toca", advierte el vocal de la Asociación. "Es imperdonable y suicida seguir construyendo con una normativa que se ha comprobado, en el terremoto de Lorca, que es insegura".</p><p>Los expertos destacan Portugal, que adoptó las medidas europeas en 2019, como un ejemplo a seguir en el caso de España: "Fue uno de los últimos países en adoptar los Eurocódigos, y <b>lo hicieron precisamente porque estaban preocupados por el riesgo sísmico </b>y entendieron que su normativa nacional había quedado obsoleta, y tampoco disponían de regulación adecuada para rehabilitar estructuras existentes". "La solución fue sustituir toda la normativa nacional por los Eurocódigos, y eso es exactamente lo que pedimos en España".</p><p>"Precisamente ahora, cuando se plantea construir o rehabilitar cientos de miles de viviendas, sería un enorme error hacerlo utilizando una normativa obsoleta, porque supondría hipotecar la seguridad futura de esos edificios", señala Benavent. Parte del problema, subraya, también es económico: "Cuando un país adopta normativa europea, todos los materiales deben cumplir requisitos a nivel europeo, pero <b>cuando un país copia y adapta la normativa, puede introducir requisitos específicos</b> para beneficiar a sus fabricantes nacionales". A mi juicio, ese es parte del problema, pero si se quiere proteger la industria nacional, que sea por otras vías, no poniendo en riesgo la seguridad de las personas", remacha.</p><h1>"Precisamente ahora, cuando se plantea construir o rehabilitar cientos de miles de viviendas, sería un enorme error hacerlo utilizando una normativa obsoleta"</h1><p>"Hace 40 años, la normativa española era buena, pero desde hace 25 años esas normativas se hacen a escala europea, y en ellas participamos muchos técnicos españoles", destaca Benavent. "Toda Europa utiliza los mismos modelos de cálculo y, por tanto, <b>todas las estructuras tienen un nivel de fiabilidad comparable frente a un colapso</b>. En España ni siquiera lo conocemos porque en 2002, cuando se hizo la regulación antigua, ese concepto no existía", explica el técnico. "Lo más grave es que tampoco existe normativa para rehabilitar edificios existentes, precisamente cuando la rehabilitación va a ser una pieza fundamental para aumentar el parque de viviendas", concluye</p>