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Sols camping är redan lika med 15-M på dagar och är full av hemlösa och papperslösa migranter

Lägret har stängt in sig, en sköld för att isolera sig från kylan, från attacker från utsidan, mitt i en implosion av tiggeri och med den öppna debatten om hur länge det är vettigt att stanna i Sol.

Sols camping är redan lika med 15-M på dagar och är full av hemlösa och papperslösa migranter

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Publicerad av 20 Minutos

23 oktober 2026, 06:16

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La acampada de Sol iguala ya en días al 15-M y se llena de gente sintecho y migrantes sin papeles

Beskrivning

El campamento se ha cerrado sobre sí mismo, un blindaje para aislarse del frío, de los ataques del exterior, en medio de una implosión de la mendicidad y con el debate abierto de cuánto tiempo tiene sentido permanecer en Sol.

Innehåll

<p>La Acampada por la Vivienda de Sol <b>está a punto de superar el número de noches (28) que estuvieron allí sus predecesores del Movimiento 15-M en el año 2011</b>. Esa era una de sus metas y lo conseguirán este sábado, en un momento en el que el campamento se ha vuelto más hermético, con lonas que ocultan por completo las tiendas de campaña, dicen que para aislarse del frío y la lluvia y para garantizarse seguridad, en medio de una implosión de nuevos inquilinos, indigentes e inmigrantes 'sin techo', que ocupan cada vez en mayor número el campamento. Y con<b> el debate candente de hasta cuándo tiene sentido político mantener la acampada</b>: si conviene levantar ya las tiendas, seguir hasta la huelga general del 11-N, hasta las elecciones del 29-N o, como defienden algunos, hasta las uvas.</p><p>Las primeras carpas de la protesta por el derecho a la vivienda se instalaron en la Puerta del Sol la noche del <b>26 de septiembre</b>, tras la manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid por el violento<a href="https://www.20minutos.es/madrid/tension-desahucio-maricarmen-decenas-personas-intentan-evitarlo-policia-trata-despejar-zona_7040122_0.html"> desahucio de Maricarmen</a>. Con el impulso de este sindicato, que reclama regular el mercado del alquiler, en la primera semana <b>sumaron un millar de tiendas en las que dormían hasta 4.000 personas. </b>Era la forma que encontró una generación de jóvenes de denunciar sus dificultades para emanciparse y llegar a fin de mes.<b> </b>Había estudiantes y trabajadores, apoyados por militantes de cuarenta colectivos sociales.</p><p>La movilización en torno a este asentamiento —que el Ayuntamiento y <a href="https://www.20minutos.es/madrid/comunidad-madrid-recurre-auto-tsjm-que-rechazo-desalojo-inmediato-acampada-sol-no-descarta-ir-supremo_7048697_0.html">la Comunidad de Madrid</a> tacharon de "ilegal" desde el primer día, pero cuyo desalojo descartó Delegación del Gobierno— <b>logró agitar enseguida el tablero político nacional.</b> Primero introdujeron 'el decreto Maricarmen' en el Consejo de Ministros que decayó en el Congreso de los Diputados, después convocaron<a href="https://www.20minutos.es/nacional/huelga-general-por-vivienda-fecha-reivindicaciones-los-sindicatos-los-derechos-los-trabajadores_7046099_0.html" target="_blank"> una huelga general por la vivienda, los salarios y el coste de la vida </a>y, tras un fin de semana con movilizaciones masivas en las calles de toda España, llegó <a href="https://www.20minutos.es/nacional/tres-cada-cuatro-espanoles-estan-favor-adelanto-las-elecciones-generales_7046489_0.html">el adelanto electoral</a>.</p><h2>Un campamento más hermético</h2><p>El mismo día que decayeron los decretos en el Congreso de los Diputados, el viernes 2 de octubre, tras una semana de acampada, <b>el Sindicato de Inquilinas anunció que dejaba Sol para regresar a los barrios</b> y a la coordinación de la huelga general del 11N. Varias organizaciones, sindicato de estudiantes o <a href="https://www.20minutos.es/nacional/que-significa-quien-esta-detras-las-banderas-rojas-visibles-las-manifestaciones-por-vivienda_7051572_0.html">CJS</a>, intentaron tomar el relevo. Sin embargo, finalmente allí se estableció una "organización cívica", sin siglas visibles detrás, que funciona a través de comisiones, "barrios" en los que subdividieron la acampada, y los llamados 'nodos' (grupos de vecinos organizando la huelga del 11N por todo Madrid). Las decisiones las toman en una asamblea general que congrega a cientos de personas cada jueves.</p><p><a href="https://www.20minutos.es/madrid/acampada-sol-resiste-lluvia-tras-tres-semanas-protesta-por-vivienda_7050143_0.html">Con el paso de las semanas,</a> y ya van por la cuarta, esta miniciudad bajo las lonas <b>ha consolidado una estructura y una organización interna "horizontal"</b> que los acampados dicen que se ha convertido en un "faro" para los movimientos sociales de España, con réplicas de acampadas en <a href="https://www.20minutos.es/comunidad-valenciana/valencia/acampada-por-vivienda-valencia-se-mantendra-menos-dos-semanas-mas-crece-hasta-las-700-tiendas-campana_7049188_0.html">Valencia</a>, Sevilla o <a href="https://www.20minutos.es/cataluna/barcelona/barcelona-corta-luz-los-acampados-plaza-catalunya-tras-detectarse-un-enganche-ilegal-que-les-ponia-riesgo-inminente_7051543_0.html">Barcelona</a>, y en el extranjero. Además de que la demanda por la vivienda es real, Jorge Resina, <a href="https://www.ucm.es/jorgeresina" rel="nofollow noreferrer">profesor de sociología de la UCM</a>, achaca el éxito de la acampada entre <b>la generación Z a que esta siente que no es tomada en cuenta. </b>"Ya no es que no se cumpla el contrato social según las expectativas creadas, como ocurría el 15M, es que ni siquiera existe ese contrato: no hay acceso a vivienda, pero tampoco a una educación o sanidad pública de calidad".</p><p>En el interior de la plaza, además de decenas de tiendas de campaña han dispuesto pasillos para transitar entre "barrios" (conjunto de tiendas que se organiza de manera autónoma) y pasos para permitir a los viandantes cruzar la plaza; hay carpas para albergar una cocina social, primeros auxilios y comisiones varias, como mantenimiento o comunicación. Sin embargo, en el centro del campamento se constata que, después del 12 de octubre, <b>muchas tiendas de campaña han sido abandonadas por los jóvenes y se están llenando de personas indigentes</b> en situación de calle y de grupos de migrantes sin papeles y sin techo.</p><p>Por las noches, cada "barrio" despliega lonas para resguardarse y de día tan solo abren una puerta cada vez más pequeña. Franquear la que da acceso a "La manzana okupada", uno de los barrios de la acampada bautizado así por su cercanía a una conocida tienda de informática, es encontrarse con Gabriel, de 47 años, y con Ana, de 35 años, conversando sentados en una mesa rodeada de una decena de tiendas de campaña. Ninguno duerme ya en la acampada, pero se pasan siempre que tienen tiempo a apoyar la movilización que consideran necesaria para seguir presionando al Gobierno contra las desigualdades. Junto a ellos, alguien intenta dormir encima de una hamaca.<b> Gabriel, que ya participó en el 15M, del que recuerda era más abierto, pero más caótico,</b> explica que la asamblea ha decidido cerrar el campamento para mejorar la organización interna e incrementar la seguridad. </p><h2>La "nuevas inquilinas" del campamento de Sol</h2><p>Los organizadores de la acampada, a propósito de este hermetismo, responden a <i>20minutos</i> que tras un momento de máxima exposición y visibilidad sintieron la necesidad de "reconocerse y hablar para elaborar un discurso unitario y para poder afrontar episodios de conflictividad". Conflictos derivados de la <b>llegada de personas con problemas de sinhogarismo y de adicciones al campamento</b>. Por eso ahora las lonas les cubren por completo y prácticamente ya no hay mesas informativas sobre la protesta por la vivienda en el perímetro de la Puerta del Sol.</p><p>Respecto al evidente cambio de perfil de los acampados en el epicentro de Sol —de jóvenes preocupados por no acceder a la vivienda a personas en situación de calle—<b> la organización reconoce que hace unos días la situación parecía que se les iba de las manos,</b> e incluso se planteó la necesidad de acelerar la desacampada. Sin embargo, con ayuda de un equipo de psicólogos y profesionales cualificados y dándoles responsabilidades dentro del campamento a estas "nuevas inquilinas" (los indigentes se encargan de ayudar en la limpieza, en la seguridad, en el mantenimiento del campamento), ha mejorado la convivencia. "Eran personas que estaban completamente aisladas de la comunidad y poco a poco han ido entrando en esa dinámica", explican en la organización.</p><p>En otra zona de la acampada, Jesús, de 27 años, trabaja con un portátil sobre sus rodillas y considera que tras el caos de hace una semana, la situación es ahora más pacífica.<b> </b>Reconoce, eso sí, que<b> las noches frías y húmedas y el volumen que dicen han subido a las campanas del reloj de la Puerta del Sol han diezmado el campamento.</b> En su "barrio", bautizado Palos en la Frontera, dormían primeras noches hasta 150 personas, casi todos jóvenes de 18-19 años. Sin embargo, esta semana no superan la treintena. "La mayoría están pachuchos tras las lluvias y el fuerte viento de la semana pasada, por eso ahora <b>nos vamos de vez en cuando a casa</b> para no perder la fuerza". </p><p>El alcalde de Madrid,<a href="https://www.20minutos.es/tags/autores/jose-luis-martinez-almeida-1.html" title="José Luis Martínez Almeida"> José Luis Martínez Almeida</a>, ha denunciado precisamente esta semana que<b> <a href="https://www.20minutos.es/madrid/almeida-pide-un-censo-los-acampados-que-duermen-sol-puede-que-haya-muchas-mas-tiendas-campana-que-personas_7050508_0.html?autoplay" target="_blank">hay más tiendas vacías que personas en Sol,</a> </b>y ha reclamado un censo. El acampado Gabriel sugiere al alcalde que lo proponga a la asamblea, mientras en la comisión de comunicación aseguran que un censo como el que demanda el edil es "ilegal".</p><p>Por parte del sindicato policial Jupol, muy crítico con la gestión de la Delegación del Gobierno, se explica que, "de como empezó la acampada ya no queda nada, ni en esencia ni en las personas que ocupan la plaza", según su portavoz Laura García. Este <b>sindicato policial califica la acampada de "atrezzo"</b> porque "la mayoría se van a casa a dormir, quedarán un 30%". También confirma que hay "personas sin techo que están ocupándoles las tiendas de campaña" y dicen que una serie de "<b>grupos violentos, de escisión abertzale, pro Hamás, a favor de la okupación, que no han dudado en agredir a periodistas y policías</b>" han tomado la organización. También denuncia que los agentes tienen orden de "no pisar dentro de la acampada, ni identificar o registrar a ninguna de las personas que están dentro, incluso sabiendo que hay armas blancas o se consume droga". </p><p>Fuentes de la organización del campamento <a href="https://www.20minutos.es/madrid/continua-acampada-puerta-sol-sus-responsables-responden-ayuso-aqui-no-hay-ningun-terrorista_7047665_0.html">niegan que haya terroristas</a> o violentos entre sus inquilinos. <b>"Si estamos abogando por el derecho a la vida digna, ¿Qué sentido tiene que acojamos terroristas?", dicen.</b></p><h2>Preparando la descampada</h2><p>Transitar una tarde cualquiera por el interior de la acampada de Sol permite ver que, efectivamente, son cada vez más los indigentes y los inmigrantes que se alimentan, descansan, conversan, hacen vida y pernoctan en el meollo central del campamento. Gabriel asegura que el grupo en el que él participa intenta integrarlos en el equipo y considera que "<b>la acampada está sosteniendo en sus hombros el trabajo social que el Ayuntamiento de Madrid no gestiona</b>". La organización insiste en que los 'sintecho', los alcohólicos y las personas con problemas de adicciones que duermen en la calle ya estaban en el centro de Madrid antes de la acampada. "Nosotros nos hemos plantado donde vivían ellos, pero al menos desde que estamos aquí muchos tienen tres comidas diarias".</p><p>Cuando las tiendas están a punto de cumplir un mes plantadas en el Kilómetro 0, y sus ocupantes han vivido <b>numerosos ataques y agresiones, desde concentraciones de neonazis a vecinos iracundos que incluso han intentado quemarles las lonas,</b> las criticas que más les duelen es <a href="https://www.20minutos.es/madrid/madrid-cerrara-estacion-metro-sol-otra-vez-si-vuelven-encontrar-problemas-salubridad-exige-desalojar-acampada_7050176_0.html">que los políticos les tachen de "vagos" y de "perroflautas"</a>, porque defienden que trabajan organizadamente y pacíficamente para evitar aquellos comportamientos que les puedan pasar factura en forma negativa a sus reivindicaciones. </p><p>Los acampados sí <b>reconocen "un cansancio real" por acumulación de responsabilidades en la protesta </b>y admiten que sufrieron conflictividad con "los nuevos inquilinos", las personas de la calle. "Hubo quien pensó que <a href="https://www.20minutos.es/madrid/detenido-un-acampado-puerta-sol-tras-amenazar-una-las-coordinadoras-con-una-navaja_7049633_0.html">se nos iba de las manos</a> el nivel de violencia alrededor de la acampada". Sin embargo, <b>este jueves defendían en conversación con este periódico que sigue habiendo "músculo" para continuar en Sol, </b>aunque sin definir si hasta la huelga, las elecciones o más allá. "Ahora volvemos a ver una cierta tranquilidad. Estamos pensando en definir nuevas acciones masivas". Sobre<a href="https://www.20minutos.es/nacional/los-acampados-sol-por-vivienda-empiezan-preparar-desacampada_7048570_0.html"> cuándo será la desacampada</a> admiten que el debate "está abierto" y que se está preparando para que ocurra de manera ordenada: "Queremos cerrarlo con un acto social público, que sea muy simbólico, que diga, hemos llegado hasta aquí, os hemos mostrado los problemas que existen y ahora os toca a vosotros encontrar las soluciones". </p><p>El sociólogo Jorge García explica que cuando se lleva a cabo <b>una acción tan disruptiva como es una acampada,</b> con el coste personal para las que participan, es muy difícil de mantener en el tiempo y el ciclo de la protesta comprende a priori una temporalidad clara. Sin embargo, dado su funcionamiento asambleario, ve difícil prever cuando se levantarán. En la organización <b>tampoco descartan dejarle el campamento a los 'sin techo'.</b> Eso es precisamente lo que ocurrió en el 15M. En aquella ocasión, los movimientos sociales se marcharon voluntariamente tras 28 noches acampados, pero allí permanecieron las personas sin hogar, que fueron desalojados por la Policía después de pasar 79 noches refugiadas en Sol.</p>
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