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<p>En el <a href="https://www.20minutos.es/tags/instituciones-empresas/psoe.html" title="PSOE">PSOE </a>buscan una salida para dejar atrás la crisis política abierta por Ceuta y todas las miradas terminan en el mismo sitio: los <a href="https://www.20minutos.es/tags/temas/presupuestos-generales-del-estado.html" title="Presupuestos Generales del Estado">Presupuestos Generales del Estado</a>.<b> "Es lo único que tenemos",</b> resume una fuente de peso del partido. No porque los socialistas confíen ahora mismo en aprobarlos —admiten que no cuentan con los números—, sino porque consideran que su negociación es prácticamente la única iniciativa con capacidad para cambiar la conversación, devolver algo de impulso al Gobierno y, llegado el caso, servir de rampa hacia las elecciones en 2027. "Como en 2019", resume esta misma voz. "<b>Es poner el foco en otro debate y sí puede ayudar a opacar lo de Ceuta... </b>aunque este tema nos tiene en el caos", valora una líder de una federación socialista.</p><p><a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/pedro-sanchez.html" title="Pedro Sánchez">Pedro Sánchez</a> trató la semana pasada de transmitir a sus parlamentarios que todavía queda legislatura. Les pidió "echar el resto" y enumeró iniciativas como el blindaje constitucional del derecho al aborto, la reducción de las ratios escolares, la penalización de las terapias de conversión, la protección de los menores o las normas sobre integridad pública y grupos de interés. Sin embargo, entre las filas socialistas cuesta encontrar voces que atribuyan a alguna de esas medidas capacidad suficiente para sacar al Gobierno del laberinto político en el que se ha metido con Ceuta. <b>No hay, admiten, ningún gran proyecto sobre la mesa capaz de marcar una nueva etapa.</b></p><p>Por eso, distintas voces de la dirección socialista reclaman a Moncloa que empiece a acelerar ya la preparación de las cuentas públicas. Su planteamiento pasa por hacer coincidir la salida progresiva de la crisis de Ceuta con el arranque de la negociación presupuestaria. Ambas cosas, sostienen desde la cúpula del PSOE, deberían producirse <b>"simultáneamente" para ir desplazando el foco</b> y abrir cuanto antes una nueva pantalla política.</p><p>La referencia que manejan algunos es la estrategia de 2019. Entonces, el Congreso tumbó el proyecto presupuestario de Sánchez y el presidente convocó elecciones apenas dos días después. Ahora, quienes defienden recuperar aquella lógica plantean <b>utilizar las cuentas de 2027 como una suerte de programa electoral anticipado</b>: desplegar en ellas las principales propuestas económicas y sociales del PSOE, someterlas a votación y, si como hoy parece probable son rechazadas, acudir a las urnas señalando al PP y al resto de grupos que las hayan tumbado.</p><p>La importancia de los Presupuestos, por tanto, no estaría tanto en su aprobación como en lo que permitirían hacer después. Servirían para intentar pasar de una agenda dominada por Ceuta y por los distintos frentes judiciales a<b> otra centrada en pensiones, vivienda, impuestos o políticas sociales </b>y, al mismo tiempo, construir un argumento para justificar un adelanto electoral: el Gobierno presentó su programa y una mayoría parlamentaria decidió bloquearlo.</p><h2>Cuándo pulsar el botón presupuestario</h2><p>Donde no existe el mismo consenso es sobre el momento en que debería ponerse en marcha esa estrategia. Hay dirigentes que creen que Moncloa cometería un error <b>si trata de cambiar demasiado rápido de conversación sin haber normalizado antes la situación en Ceuta</b>. "Yo creo que primero tienen que quitar a los inmigrantes de las calles. Que estén bien alojados y atendidos. Para que la sensación de seguridad vuelva a Ceuta. Y entonces, los PGE", apunta un parlamentario socialista con peso territorial.</p><p>Otros quieren acelerar más. Una dirigente territorial defiende que las elecciones generales <b>deberían celebrarse antes de las municipales y autonómicas de 2027 </b>para evitar que el desgaste acumulado por Moncloa termine arrastrando a los candidatos territoriales. Por eso reclama empezar cuanto antes con los Presupuestos y convertirlos, llegado el momento, en una especie de botón electoral.</p><p>Otra voz socialista dibuja un calendario parecido:<b> "Aguantar, presentar Presupuestos para perderlos y convocar elecciones para marzo"</b>. Su apuesta pasa por asumir incluso un eventual Gobierno de PP y Vox y tratar de reconstruir al PSOE desde la oposición, con algo más de un centenar de diputados y Pedro Sánchez al frente. Una hipótesis que, con matices, aparece ya en distintas sensibilidades del partido: cuentas, elecciones lo antes posible en 2027 y evitar que toda la factura política de Moncloa termine trasladándose a las municipales y autonómicas.</p><p>Detrás de esa reflexión hay una idea que empieza a abrirse paso dentro del socialismo: quizá el objetivo ya no sea alargar al máximo la legislatura, sino<b> escoger el momento menos malo para terminarla</b>. Y ahí, de nuevo, los Presupuestos aparecen como la única herramienta con la que intentar ordenar la salida.</p><h2>La otra vía: volver al choque con la ultraderecha</h2><p>Hay, con todo, quienes <b>ni siquiera creen que las cuentas puedan cambiar el clima político</b>. "Lo de los Presupuestos no sirve para nada, ni la financiación autonómica ni nada de nada. Solo sirve Trump, Le Pen y AfD", sostiene un parlamentario que reclama que Moncloa lo apueste "todo" a reconstruir una confrontación ideológica frente al avance de la extrema derecha internacional.</p><p>Para esta parte del PSOE, el margen de Sánchez pasa más por explotar un perfil exterior todavía menos erosionado que por intentar generar expectativas alrededor de unas cuentas condenadas previsiblemente al fracaso. La Asamblea General de Naciones Unidas que se celebra en Nueva York a partir de finales de la semana que viene será la primera oportunidad. "Ahí podría provocar un poco con ese relato, que es lo único que queda", señala esta misma fuente, partidaria de situar al presidente como uno de los rostros europeos frente a Trump y la "internacional ultraderechista".</p><p>El cerco judicial que rodea al PSOE y al entorno de Sánchez será, en cualquier caso, uno de los telones de fondo de la precampaña. Para contrarrestarlo, el Gobierno ya tenía en mente intensificar el perfil internacional del presidente, una faceta que en Moncloa consideran menos erosionada y con mayor capacidad de movilización entre el electorado progresista. </p><p>La agenda ofrece varias oportunidades este otoño. Tras Naciones Unidas llegarán la Cumbre Iberoamericana de Madrid y la COP31, aunque también está pendiente la Reunión de Alto Nivel con Argelia, especialmente sensible después de la crisis de Ceuta y que podría reabrir de nuevo la crisis migratoria. En diciembre, <b>Estados Unidos acogerá además la cumbre del G20 con Donald Trump como anfitrión</b>, otro escenario que Sánchez puede aprovechar para reforzar el antagonismo político con el presidente estadounidense.</p><p>Pero incluso entre quienes confían en esa vía exterior, el problema de fondo permanece: <b>ninguna de esas citas sustituye a una iniciativa política doméstica</b>. Y, a día de hoy, dentro del PSOE cuesta encontrar otra distinta de los Presupuestos. Unas cuentas que nadie cree que puedan aprobarse pero que, precisamente por eso, algunos empiezan a imaginar menos como el comienzo de una nueva etapa de Gobierno que como el último movimiento de la legislatura.</p>