Nyheter 6 jun 2026

Madrid, världshuvudstad för perreo och knästående

Landningen av Bad Bunny förvandlar staden till reggaetonbanan, med kontroversen om Casita och samtidigt som påven visar sig för oss

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Publicerad av El Confidencial

6 june 2026, 05:00

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Rubrik

Madrid, capital mundial del perreo y del reclinatorio

Beskrivning

El desembarco de Bad Bunny transforma la ciudad en la pista del reguetón, con la polémica de la Casita y al tiempo que se nos aparece el Papa

Innehåll

<p>Bad Bunny no ha venido a Madrid, la ha ocupado. Un concierto se anuncia, se celebra y se desmonta; una ocupaci&oacute;n altera el metabolismo de una ciudad, la trastorna. Cambia los precios de los hoteles, llena los trenes, organiza las colas y convierte el Metropolitano en una sucursal del Caribe con los tornos de la Champions. La capital presume de absorberlo todo, aunque estos d&iacute;as m&aacute;s bien parece absorbida por Benito Mart&iacute;nez Ocasio, <strong>caudillo sentimental del perreo y santo patr&oacute;n de la camiseta sudada.</strong></p><p><a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2026-06-04/bad-bunny-madrid-conciertos-1hms-1svm_4367379/" target="_self">Y diez conciertos. Medio mill&oacute;n de fieles, o sea</a>. Doscientos millones de impacto econ&oacute;mico. Ya no sabemos si pertenecen a la cultura o a la contabilidad municipal. Madrid ha descubierto que <strong>el reguet&oacute;n tambi&eacute;n computa en el PIB</strong>. Y lo ha descubierto con esa facilidad tan suya para transformar cualquier fen&oacute;meno en una operaci&oacute;n inmobiliaria del entusiasmo. El conejo malo no canta en la ciudad, sino que la ciudad le alquila sus pulmones.</p><p>Madrid aloja la<strong> multitud piadosa de la visita del Papa</strong> &mdash;una idolatr&iacute;a de coartada espiritual&mdash; cuando Bad Bunny propone una peregrinaci&oacute;n menos vertical y bastante m&aacute;s sudorosa. La comparaci&oacute;n no degrada a nadie, ilumina el siglo. Una ciudad puede arrodillarse por la trascendencia y entregarse al perreo con id&eacute;ntica log&iacute;stica de masas. Cambia el vestuario y la promesa. E<a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-06-03/ayuso-estudia-declarar-interes-general-grandes-conciertos-bernabeu_4365916/" target="_self">l mecanismo permanece: desplazamiento, fervor, pertenencia, merchandising</a>. La religi&oacute;n aspira a salvar almas. El pop, m&aacute;s modesto o m&aacute;s c&iacute;nico, las sincroniza durante dos horas y luego las devuelve al metro.</p><p><a class="related-link" href="https://www.vanitatis.elconfidencial.com/famosos/2026-06-05/casita-bad-bunny-quien-dentro-barra-libre-futbolin-hamacas_4367172/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/307/1cc/3071cc30caf826130e9961152d6cbf3f/como-es-la-casita-de-bad-bunny-por-dentro-y-quien-entra-barra-libre-hamacas-y-famosos-en-50-m2.jpg?mtime=1780566359" width="483" height="271"><h3 class="title-related">C&oacute;mo es La Casita de Bad Bunny por dentro y qui&eacute;n entra: barra libre, hamacas y famosos en 50 m2 </h3>Silvia Taul&eacute;s<div class="text-related">El equipo del cantante y la promotora local escogen a los invitados con antelaci&oacute;n. No todos tienen que dejar el m&oacute;vil y la mayor&iacute;a ni siquiera sale al porche que aparece en todas las fotos</div></a></p><p>As&iacute; es que el Metropolitano funciona estos d&iacute;as como una bas&iacute;lica profana. Accede el creyente con entrada, merodea el devoto sin localidad, negocia el peregrino con la reventa y se santigua el camarero con la facturaci&oacute;n. Nadie queda fuera del milagro, ni siquiera quienes no soportan una sola canci&oacute;n de Bad Bunny y aun as&iacute; participan del acontecimiento <strong>por contagio, por atasco o por imposici&oacute;n del algoritmo.</strong></p><p>Y entonces aparece la Casita. Deber&iacute;a ser el coraz&oacute;n simb&oacute;lico del espect&aacute;culo, una vivienda puertorrique&ntilde;a levantada dentro del estadio, una evocaci&oacute;n de los or&iacute;genes en mitad de la maquinaria global. La poes&iacute;a, sin embargo, tiene interventores. Unos ojeadores recorren el p&uacute;blico y seleccionan a las elegidas para compartir ese peque&ntilde;o Olimpo esc&eacute;nico con actrices, futbolistas, herederas de imperio textil e influencers con la naturalidad trabajad&iacute;sima de quien ha nacido para salir en plano. <a href="https://www.vanitatis.elconfidencial.com/famosos/2026-06-05/casita-bad-bunny-quien-dentro-barra-libre-futbolin-hamacas_4367172/" target="_self">La casa del pueblo se convierte en el reservado de la &eacute;lite</a>. Y el reservado delata m&aacute;s de lo que presume.</p><p>La pol&eacute;mica no nace de la envidia, aunque la envidia siempre encuentra un palco postinero. Nace de una contradicci&oacute;n demasiado visible. Bad Bunny ha hecho de la ruptura del molde una parte esencial de su personaje. Se visti&oacute; de mujer, convirti&oacute; el reguet&oacute;n en campo de batalla cultural, politiz&oacute; Puerto Rico en su antagonismo a Trump. Y sin embargo la Casita parece obedecer al canon de siempre, chicas j&oacute;venes, cuerpos normativos, est&eacute;tica homologada. <strong>La revoluci&oacute;n con casting. La disidencia con filtro de belleza.</strong></p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-06-04/1qrt-papa-bad-bunny-cortes-trafico-guia-movilidad-madrid-fin-semana_4365793/"><h3 class="title-related">El Papa, Bad Bunny, fiestas y muchos cortes: gu&iacute;a de movilidad para sobrevivir en Madrid este fin de semana</h3>David Mart&iacute;nez<div class="text-related">La coincidencia de varios eventos multitudinarios obligar&aacute; a miles de madrile&ntilde;os a reorganizar sus desplazamientos durante unos d&iacute;as marcados por restricciones de tr&aacute;fico y refuerzos en el transporte p&uacute;blico</div></a></p><p>Y no es cuesti&oacute;n de ponerse moralista. Bad Bunny no tiene obligaci&oacute;n alguna de resolver todas las contradicciones de la cultura contempor&aacute;nea. Bastante carga supone organizar una gira, una industria y una mitolog&iacute;a. Pero su poder procede justamente de haber prometido, cuando no enterrado, otra representaci&oacute;n de las cosas y de la sociedad. <strong>Por esa raz&oacute;n el p&uacute;blico cobra derecho a se&ntilde;alar las rendijas del decorado</strong>. El problema no consiste en que haya famosas, influencers ni chavalas guapas en la Casita. Empieza cuando la casa popular reproduce la vieja aristocracia del f&iacute;sico admisible y del estatus intratable.</p><p>Espera a los madrile&ntilde;os un fin de semana de sacudidas. El viernes, Bad Bunny. El s&aacute;bado, Le&oacute;n XIV. El domingo, las elecciones del Real Madrid. La coincidencia delata una transformaci&oacute;n curiosa de la vida p&uacute;blica. Bad Bunny moviliza una devoci&oacute;n pagana que se parece mucho a la fe. <a href="https://www.elconfidencial.com/empresas/2026-06-05/papa-city-madrid-visita-leon-vacia-oficinas-castellana-serrano_4367479/" target="_self">Le&oacute;n XIV aterriza en una ciudad descre&iacute;da, aunque todav&iacute;a disponible para el acontecimiento irrepetible</a>. Y el Real Madrid convoca unas elecciones que muchos socios vivir&aacute;n como una cuesti&oacute;n sucesoria. Cambian los templos y cambia la promesa de salvaci&oacute;n. Permanece intacta la necesidad de pertenecer a una comunidad. El mismo ciudadano puede cantar, persignarse y votar en cuarenta y ocho horas sin sentir la menor incongruencia. Madrid concede indulgencias de fin de semana.</p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&amp;c2=7215267&amp;ns__t=1782848428&amp;ns_c=UTF-8&amp;c8=Espa%C3%B1a&amp;c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&amp;c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">
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