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<p>Hubo un tiempo en el que a Madrid se le llamaba la ciudad de los socavones. Era alcalde <strong>Alberto Ruiz Gallardón</strong> y la capital estaba abierta en canal, de norte a sur. Daba igual que fueran unos bancos en Serrano, la ampliación de unas aceras en Malasaña o<a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2025-01-04/madrid-rio-m30-frontera-manzanares_4028181/" target="_self"> una obra descomunal —y faraónica— como era Madrid Río</a>. Todo ocurría a la vez y en todas partes. Hoy pocos lo recuerdan. Ha quedado un trabajo y una imagen que convirtieron a Madrid en una ciudad más habitable y amable, al margen de las plazas duras y de la falta de zonas verdes, algo que nadie ha resuelto todavía.</p><p>Pero antes de Gallardón hubo otra obra, mucho más larga y difícil, cuatro décadas en las que Madrid pasó de ciudad bombardeada a ser una de las grandes metrópolis del mundo. Eso es lo que cuenta 'Madrid en construcción, 1940-1985', la <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-02-19/el-aguila-bien-interes-cultural-madrid-1tna-1qrt_4305996/" target="_self">exposición instalada en El Águila</a> que firman como comisarios <strong>Carolina Aguado Serrano</strong> y <strong>Guillermo Enríquez de Salamanca González</strong>.</p><p>El proyecto lleva gestándose casi ocho años, entre idas y venidas personales y laborales de los dos comisarios. La oportunidad les llegó de la mano de la Subdirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, que ya había trabajado antes con ellos y sabía bien del potencial con el que podían plantear su idea. "Empezamos con el <strong>archivo del fotógrafo Juan Pando y seguimos con los archivos de la Comunidad</strong>, que son fantásticos", cuenta Enríquez de Salamanca, historiador y conservador del Instituto de Patrimonio Cultural de España. La muestra resulta fantástica por terminar cruzando fondos del IPCE, el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, el Museo de Historia de Madrid, el Archivo General de la Administración y la agencia EFE, entre otros.</p><p><a class="related-link" href="https://blogs.elconfidencial.com/espana/madrid/caminemos-madrid/2026-05-16/el-madrid-miserable-y-quinqui-que-baroja-retrato-antes-de-ser-capital-global_4355704/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/1a8/738/1a8738158cdbf89160b62eaccac0494d/el-madrid-miserable-y-quinqui-que-baroja-retrato-antes-de-ser-capital-global.jpg?mtime=1778774000" width="483" height="271"><h3 class="title-related">El Madrid miserable y quinqui que Baroja retrató antes de ser capital global</h3>Miguel Díaz Martín<div class="text-related">Casas de huéspedes, chabolas, golfos, tabernas, suburbios y cuevas: así era el Madrid que Pío Baroja enseñó mucho antes de la creación del cine quinqui y que permanece bajo los cimientos de la capital que hoy enamora al mundo</div></a></p><p>Un proyecto museográfico que nos habla de Madrid como un espacio repleto de capas, <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/caminemos-madrid/2026-05-16/el-madrid-miserable-y-quinqui-que-baroja-retrato-antes-de-ser-capital-global_4355704/" target="_self">entre ellas la de paisaje cultural, un concepto que España asumió al adherirse a las convenciones internacionales de Florencia y Faro</a>. "El paisaje cultural de las ciudades está muy vinculado al aspecto social, a la sociedad que lo habita y lo decide", explica el historiador.</p><p>Esa idea cambia también la manera de mirar las fotografías. Enríquez de Salamanca insiste en que <strong>su criterio de selección no fue artístico, sino documental</strong>: "Trabajamos con una noción de la fotografía vinculada a la memoria visual, no al valor artístico. Muchas de estas imágenes iban en folletos, no tenían ningún valor en sí mismas". Es el caso, dice, de buena parte del archivo de Juan Pando Barrero, el fotógrafo que vertebra la exposición y cuyas imágenes, algunas de marcado carácter futurista, permiten imaginar un Madrid extraño y verdaderamente ajeno a sus gentes y a lo que tenían alrededor.</p><p></p><div class="articlephoto news-width-text"><img class="eclazy news-img-def " src="https://images.ecestaticos.com/pVw1SlkDVvPmJ6eGTHnIWpXxxbQ=/7x7:1195x1481/606x752/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F8a6%2F492%2F37c%2F8a649237c4e44e8cdf2f644bf24a115d.jpg" alt="Edificio Torres Blancas, en 1967. (Fototeca IPCE/Juan Miguel Pando)" width="606" height="752"><img class="news-img-def " data-src="https://images.ecestaticos.com/pVw1SlkDVvPmJ6eGTHnIWpXxxbQ=/7x7:1195x1481/606x752/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F8a6%2F492%2F37c%2F8a649237c4e44e8cdf2f644bf24a115d.jpg" data-original="https://images.ecestaticos.com/pVw1SlkDVvPmJ6eGTHnIWpXxxbQ=/7x7:1195x1481/606x752/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F8a6%2F492%2F37c%2F8a649237c4e44e8cdf2f644bf24a115d.jpg" alt="Edificio Torres Blancas, en 1967. (Fototeca IPCE/Juan Miguel Pando)" width="606" height="752"> Edificio Torres Blancas, en 1967. (Fototeca IPCE/Juan Miguel Pando) </div><p>No se podía contar ese paisaje, añade, sin partir de la herida que lo originó. "No se podía entender Madrid sin el bombardeo y sin el sitio de la ciudad. <strong>Eso abrió una herida no solo física, sino emocional</strong>, y a partir de ahí se intentó construir un proyecto de Madrid”, comenta.</p>La foto de la tragedia<p>Entre las imágenes de la guerra, es importante detenerse en una en particular, una fotografía de <strong>Otto Wunderlich tomada en la Ciudad Universitaria</strong>,<a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2026-02-08/rendicion-guerra-civil-espionaje-quintacolumna-1hms_4298418/" target="_self"> una de las pocas instantáneas a color que existen de la Guerra Civil</a>. Wunderlich era alemán, lo que le daba acceso a un material poco habitual entre los fotógrafos españoles de la época.</p><p>"Cuando la vi montada me fascinó. Aparecen los hierros, los escombros, se aleja de esa ruina decimonónica, de lo sublime. Es una ruina ya realista, y eso que estamos en 1939. <strong>Se acerca más a las fotografías de los conflictos bélicos actuales</strong>", dice de esa instantánea, que casi nos lleva al desastre de Gaza.</p><p>La reconstrucción inmediata de la posguerra ocupa otro tramo central de la muestra, ilustrado con un álbum muy pocas veces visto. Son barricadas que comienzan a desaparecer, calles que se asfaltan de nuevo,<strong> el viaducto de la calle Segovia, paralizado desde 1936, que retoma las obras</strong>. Las fotografías de calles como Ferraz, Altamirano o Quiñones, tomadas en 1939 y repetidas un año después. Una visión fascinante y única de cómo la ciudad tenía que mirar hacia adelante, pasar página.</p><p>Destaca una fotografía de Otto Wunderlich tomada en Ciudad Universitaria, de las pocas a color que existen de la Guerra Civil</p><p>"Hay un intento muy rápido, por parte del bando vencedor, de deshacer aquella ciudad que había estado preparada para la defensa", resume. Detrás de ese maquillaje estaba el Plan Bidagor de 1941, que —curiosamente, apunta el comisario— se apoyó en ideas de <strong>arquitectos republicanos para diseñar el llamado Gran Madrid</strong>. Nuevas vías, una reorganización completa de las funciones urbanas y, también, el abandono de buena parte de la región fuera de los límites de la capital.</p><p>El crecimiento demográfico forma parte de otro de los mensajes de la muestra. "Hay más de un millón de personas que entran en Madrid y no hay sitio para ellas. Ese es el gran problema de la época", dice. La respuesta a esa presión —chabolas en Plaza de Castilla, casas-vagón en Legazpi, el asentamiento de Jaime el Conquistador— convive en las fotografías con los primeros poblados dirigidos.<a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/caminemos-madrid/2026-06-13/cuando-las-plazas-dejaron-de-ser-un-destino-para-convertirse-en-un-recorrido_4371870/" target="_self"> Es ahí donde vemos Entrevías, Fuencarral, Caño Roto</a> —impresiona la panorámica de Pando, tomada en septiembre del 64—, las Unidades Vecinales de Absorción donde <strong>trabajaron arquitectos como Sáenz de Oiza o Alejandro de la Sota.</strong></p>Hormigón, paisaje de futuro<p>El tramo final de ‘Madrid en construcción’ se aleja de la crisis habitacional para tocar un tema como es el la <strong>modernidad de los años sesenta y setenta</strong>: la calle Serrano, AZCA, el Santiago Bernabéu vacío, el Centro Nacional de Formación Profesional, el edificio Seat en la Castellana, los Laboratorios Alter, el Banco Santander de AZCA. Todo, otra vez, fotografiado por Pando.</p><p></p><div class="articlephoto news-width-text"><img class="eclazy news-img-def " src="https://images.ecestaticos.com/QdcVn3zUemrxF9B_sv4O1WlUcak=/13x0:1452x1511/716x752/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F27e%2F504%2F613%2F27e5046137525ee6d79b338910fa4e96.jpg" alt="Obras de la Torre Madrid, en 1955. (Fototeca IPCE/Juan Miguel Pando Barrero)" width="716" height="752"><img class="news-img-def " data-src="https://images.ecestaticos.com/QdcVn3zUemrxF9B_sv4O1WlUcak=/13x0:1452x1511/716x752/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F27e%2F504%2F613%2F27e5046137525ee6d79b338910fa4e96.jpg" data-original="https://images.ecestaticos.com/QdcVn3zUemrxF9B_sv4O1WlUcak=/13x0:1452x1511/716x752/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F27e%2F504%2F613%2F27e5046137525ee6d79b338910fa4e96.jpg" alt="Obras de la Torre Madrid, en 1955. (Fototeca IPCE/Juan Miguel Pando Barrero)" width="716" height="752"> Obras de la Torre Madrid, en 1955. (Fototeca IPCE/Juan Miguel Pando Barrero) </div><p>"Hay fotografías de Pando que son impresionantes. Nos interesaban porque <strong>muestran cómo Madrid empieza a imaginarse como una metrópoli moderna</strong>", dice el comisario, que también destaca el <a href="https://www.elconfidencial.com/inmobiliario/residencial/2024-10-13/casas-de-lujo-torres-blancas-viviendas-torres-blancas-sainz-de-oiza-arquitectura_3980636/" target="_self">brutalismo de Torres Blancas </a>o de un edificio premiado y casi desconocido en la calle Costa Rica.</p><p>La región, en paralelo, deja de ser un territorio sin identidad propia. "Madrid no tenía una región histórica clara. Había que construir también esa idea", explica. La capital "crece a oleadas, devorando" municipios que antes no formaban parte de su realidad cotidiana —pone el ejemplo de Barajas— y que hoy resultan inseparables de ella. La Vaguada, los corredores industriales del Henares o el Sur, y ciudades como Móstoles, Getafe, Leganés, Coslada o Alcorcón <strong>aparecen como la otra cara de ese mismo proceso.</strong></p><p>Uno de los elementos más curiosos, y estimulantes, del proyecto expositivo son las citas literarias que acompañan cada bloque. Camilo José Cela, Rafael Sánchez Ferlosio, Luis Martín-Santos, Juan García Hortelano, José Luis Alonso de Santos o Elena Medel forman parte de ese reducido grupo de citas que van jalonando las fotografías y el discurrir de aquel Madrid. "Hay cosas que la documentación no puede rellenar y que la literatura sí puede hacer. No es una fuente documental, pero aporta una <strong>dimensión emocional que para nosotros era imprescindible</strong>", concluye, en un homenaje y guiño al recientemente fallecido Carlo Ginzburg.</p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&c2=7215267&ns__t=1782531957&ns_c=UTF-8&c8=Espa%C3%B1a&c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">