Innehåll
<p>Cabía esperar la posibilidad de que, si la izquierda no se puso de acuerdo ni para pegar tiros, no lo iba a hacer para concurrir unida por Albacete a unas elecciones. Era el día de resaca de la división. Unas horas antes, <b><a href="https://www.20minutos.es/tags/temas/frente-amplio.html" title="Frente Amplio" target="_blank">Frente Amplio</a> y <a href="https://www.20minutos.es/tags/instituciones-empresas/podemos.html" title="Podemos" target="_blank">Podemos</a></b> hacían honor a esa desafortunada pulsión cainita tan característica del espacio progresista y no conseguían llegar a ninguna clase pacto para evitar la dispersión del voto el próximo 29 de noviembre. Característica también la reacción: siempre es el otro el culpable. </p><p>Cientos de personas esperaban este sábado en el <b>auditorio del Parque Lineal del Manzanares</b>, en Madrid, a la aparición de los grandes líderes de Frente Amplio, que se presentaba en sociedad como una adolescente aristócrata decimonónica. La previsión meteorológica apuntaba a chaparrón de mil reproches y escisiones, pero un sol homicida acabó calentando el ambiente y los cogotes del público, que abrían los paraguas para anular lipotimias. Entre los asistentes, banderas LGTBI, de Palestina, de Frente Amplio y hasta una bandera independentista de Aragón, con la estrella roja en el centro, en honor a Jorge Pueyo, líder de la Chunta, allí presente. Un perro con una chapa de los Rolling Stones se refugiaba bajo la sombra que daba la mesa de la zona de prensa y se revolvía con cada decibelio de más de los comparecientes o el aplauso de los cientos de personas que vestían el auditorio.</p><p>Sonaba, antes de que hiciesen su aparición los dirigentes de Frente Amplio, una música a medio camino entre un chiringuito a la <i>golden hour</i> y una noche de fiesta en el Ochoymedio. Y <i>Viejoven</i>. Y <i>Mocatriz</i>. Esto también forma parte de la idiosincrasia de la izquierda: <b>ningún acto de campaña sin que suene Ojete Calor</b>. Aparecía primero un grupo de políticos, con Antonio Maíllo, Mónica García o Tesh Sidi a la cabeza, al ritmo de <i>Los niños del barrio</i>, de Natos y Waor y Recycled J, con una marcha marcial. Luego lo hacían Ernest Urtasun, Pablo Bustinduy, Verónica Martínez, Toni Valero, Emilio Delgado y Ada Colau, que daban media vuelta al auditorio como si acabasen de cortar dos orejas, pena de la analogía, que tal vez no sea en esta plaza la más acertada. </p><p>El primero en hablar fue <b>Pablo Bustinduy</b>, que no se resignó a las previsiones de las encuestas. "Nos quieren desmoralizados y van a tener lo contrario", dijo, antes de acudir al comodín del relato guerracivilista: "¿Pero cómo nos vamos a rendir a orillas del Manzanares, donde pusieron el cuerpo los mejores de nuestra patria para parar a los fascistas que llenaban de sangre esta ciudad desde el Cerro Garabitas, donde cientos de miles de familias obreras enfilaron con maletas de cartón rumbo a una vida mejor dejando atrás esa ciudad de un millón de cadáveres?". </p><p>A lo largo de todo el acto fueron constantes las proclamas antifascistas que siempre corre el riesgo de banalizar la izquierda: el "No pasarán" de 1936 lo gritaban los madrileños que dormían entre escombros y el acoso de las bombas, y <b>el "No pasarán" de 2026</b>, en referencia a PP y Vox, lo gritan los madrileños que después de un acto de campaña se van a echar una caña.</p><p>Emilio Delgado, el más aclamado junto a Ada Colau, dio el titular de la jornada. "<b><i>No more</i> dramas</b>. Se acabaron los dramas. <b>No estamos aquí para analizar quién hizo qué y por qué</b>, estamos aquí para ganar el futuro", decía en referencia al laberinto en el que se ha sumergido en los últimos días la izquierda con unas conversaciones que, según sus palabras, "aburren a las cabras". Algo parecido, continuando con este marco belicista, debió decirle un anarquista a otro del POUM hace 90 años. </p><p>Urtasun, que a Bustinduy se refirió como "Pablo, hermano", lamentaba que este lunes la derecha y la ultraderecha nos traigan a España a Milei. Abucheos en el auditorio contra el presidente argentino. "<b>Nos traen [PP y Vox] a Milei porque vienen con el programa de la motosierra</b>", afirmaba. Toni Valero, de IU, calentaba el ambiente con uno de los mejores discursos del día mientras Colau consultaba constantemente sus papeles y Emilio Delgado estiraba la espalda y movía el cuello como si en lugar de para pronunciar un discurso se estuviera preparando para dejar K.O. en el primer asalto a un boxeador.</p><p>Cerraba el acto la exalcaldesa de Barcelona, candidata de Frente Amplio a las elecciones, avisando de que su discurso era largo y pidiendo que no aplaudiesen a cada frase. "Para bien y para mal soy famosa por ser muy clara". Y tanto. "<b>Si alguien no se quiere sentar a la mesa, no se le puede obligar</b>", decía después de Podemos. "En las próximas elecciones vamos a derrotar al fascismo. Lo vamos a hacer con alegría y defendiendo la esperanza", aseguraba más tarde. </p><p>Y acababa una intervención atravesada por la vivienda recordando tiempos ancestrales de cuando evitó por primera vez un desahucio en Tarragona y rindiendo homenaje a una de sus grandes referentes, Federica Montseny, ministra de la República. Ella, dijo, anarquista irredenta, <b>tuvo que "tragarse sus contradicciones"</b> al acceder a un Gobierno en el que no creía por el espíritu autoorganizativo del sistema que defendía. </p><p>"A Madrid llegaron los fascistas y los anarquistas decidieron que ella entrase como ministra en el Gobierno republicano para mostrar unidad popular frente al fascismo. Eso para ella fue problema y explica que fue un compañero suyo el que hizo que se terminase por decidir: 'Compañera, es que vienen los fascistas y a unos les tocará ir al frente y a otros al Gobierno. Si no vas, serás una desertora'. Yo os puedo prometer que soy una mujer imperfecta, con contradicciones, pero también de principios firmes. <b>En este momento histórico no os voy a fallar ni voy a desertar</b>". En este momento histórico, <i>no more</i> dramas. </p>