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<p>La actual crisis migratoria ha puesto de relieve la vulnerabilidad de las fronteras de Ceuta y Melilla, así como del resto de plazas de soberanía española en el norte de África, una fragilidad ya contemplada en la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), aprobada en 2021 por el Gobierno de Pedro Sánchez, mediante real decreto. El texto subraya que las dos ciudades autónomas<b> "requieren de una especial atención para garantizar la seguridad"</b> debido a su "situación geográfica" y "especificidad de la frontera" e insta en su Línea de Acción número 12 a "elaborar un Plan Integral de Seguridad" para ambos territorios.</p><p>Aprobada siete meses después de la crisis migratoria de 2021, la ESN pone especial énfasis en dotar a España de "una capacidad de disuasión creíble" como principal argumento frente a las amenazas externas, "desde las estrategias híbridas hasta el conflicto convencional", y aboga por "asegurar las capacidades militares necesarias" para ofrecer "una respuesta eficaz en todo el espectro de la crisis o conflicto". Sin embargo, el asalto a la frontera ceutí del pasado julio demuestra que la ESN ha fallado o no se ha llegado a aplicar; y plantea dudas sobre si España está preparada<b> para defender sus plazas en el norte de África</b> frente a ese tipo de amenazas o un hipotético ataque de Marruecos, que reclama la soberanía de esos territorios.</p><p>"La disuasión es lo que justifica que tengamos a 30 o 40 soldados en el peñón de Vélez de la Gomera. Está claro que no serían suficientes para defender esa plaza frente a una brigada mecanizada, pero si Marruecos toma el Peñón matando a dos de nuestros soldados, evidentemente sabe que estaría declarando la guerra a España", explica a <b><i>20minutos </i></b>el almirante de la Armada en la reserva Juan Rodríguez Garat. "La defensa de Ceuta y Melilla<b> también pasa por la disuasión</b> porque una guarnición permanente de 3.000 soldados tampoco podría defenderse frente a un ataque a gran escala, y la clave para que la disuasión funcione es que España sea superior a Marruecos militarmente", afirma.</p><p>"Las unidades militares y de orden público desplegadas en Ceuta y Melilla son el primer elemento disuasorio porque son las primeras que están en condiciones de actuar en caso de necesidad, pero la función disuasoria es un esfuerzo que<b> compromete a todas las Fuerzas Armadas</b> y ni siquiera es exclusivamente militar, sino que implica coordinar todas las capacidades del Estado en materia de defensa, desde los servicios de inteligencia y contrainteligencia a la diplomacia", indica Salvador Sánchez Tapia, general de brigada de infantería en la reserva.</p><p>Respecto a las avalanchas migratorias, consideradas parte de la guerra híbrida no declarada por Rabat, Garat señala que España tiene "instrumentos suficientes" para responder: "El Gobierno no necesita recurrir a acciones oscuras en la llamada zona gris, sino que le basta con adoptar decisiones contundentes<b> en el terreno de la economía, de la energía y de la diplomacia</b>. Tenemos cartas suficientes para convencer a Marruecos de que no le conviene volver a repetir lo que acaba de hacer y que ya hizo en 2021. Para ganar esta guerra híbrida, solo necesitamos que nuestro Gobierno sea firme y convenza al de Marruecos de que sus actos tienen consecuencias".</p><h2>"El puerto es una infraestructura crítica"</h2><p>Cuando la estrategia de disuasión falla, hay que recurrir a la defensa efectiva. Así lo contempla el Cuaderno de Estrategia 234 del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), adscrito al Ministerio de Defensa, que pone el foco en los puertos de Ceuta y Melilla, considerados "clave para el sostenimiento de las ciudades y de las Fuerzas Armadas que las guarnecen". "Por su situación extrapeninsular, son especialmente necesarios para la <b>entrada y salida de las capacidades militares requeridas</b> para garantizar la soberanía nacional de dichos territorios. Son nodos estratégicos para la seguridad y defensa", se puede leer en ese estudio, firmado por el teniente general Ramón Armada Vázquez, actualmente al mando de la misión de la OTAN en Irak.</p><p>De acuerdo con esa consideración de infraestructura estratégica, los analistas militares consideran que no es lo más apropiado instalar un campamento para acoger a 1.000 inmigrantes en el puerto de Ceuta, <a href="https://www.20minutos.es/nacional/policia-pide-paralizar-campamento-puerto-ceuta-para-inmigrantes-ante-riesgo-incendio-su-dificil-evacuacion_7036391_0.html" title="La Policía pide paralizar el campamento del puerto de Ceuta por el riesgo de incendio, mientras el Gobierno acelera su instalación">como está haciendo el Gobierno pese a las críticas de los sindicatos policiales</a>. "No estamos en guerra con Marruecos, ni es probable que lo estemos,<b> pero sí estamos sufriendo ataques híbridos</b> y concentrar a todas esas personas en el puerto presenta muchos problemas de seguridad y control porque los puertos deben estar protegidos frente a sabotajes, actos terroristas y ese tipo de actividades", dice Garat.</p><p>"El puerto es una infraestructura crítica para el refuerzo naval procedente de la península, tanto para la llegada de unidades militares en caso de necesidad<b> como para recibir suministros</b>. No conozco al detalle cómo ni dónde se están desplegando esas carpas, pero está claro que potencialmente pueden suponer un riesgo para la seguridad", coincide Sánchez Tapia.</p><h2>"La defensa de Ceuta no puede ser en Ceuta"</h2><p>Para la defensa activa de los puertos considerados "clave" o de "interés militar", como los de Ceuta y Melilla, el Cuaderno de Estrategia del CESEDEN expone que el esfuerzo "implicaría la actuación conjunta de los distintos componentes militares: <b>terrestre, aéreo, espacial, marítimo y ciberespacial</b>, y, para ser eficiente, necesitaría coordinarse con el resto de los actores gubernamentales y civiles implicados". </p><p>En concreto, dice que las fuerzas terrestres "contribuirían con medios de obtención de información (electrónica, comunicaciones o imágenes con sensores terrestres o drones), con medios antiaéreos y contra drones para hacer frente a las amenazas aéreas, <b>con medios de ciberdefensa y de guerra electrónica </b>para proteger los puestos de mando y las emisiones, y con medios de defensa de puntos clave con fuego directo de artillería de costa, misiles y drones armados para hacer frente a los medios navales y armas de tiro tenso y unidades desplegadas para evitar desembarcos anfibios, infiltraciones o ataques terrestres".</p><p>No obstante, el almirante Garat sostiene que, en caso de guerra convencional, la defensa de Ceuta y Melilla "no tendría sentido" desde un punto de vista estrictamente militar: "Una estrategia defensiva no funcionaría porque<b> ni siquiera Estados Unidos ha sido capaz de defender sus bases en Oriente Medio</b> frente a los ataques de los misiles iraníes. Centrarse en la defensa de esas plazas sería antieconómico y antitáctico y, desde luego, llevaría a la derrota. Puedes mandar a Ceuta a decenas de miles de soldados, pero solo serían blanco para el enemigo, ya que no hay espacio físico para desplegarlos". </p><p>"La defensa de Ceuta no puede ser en Ceuta, sino que habría que trasladar el campo de batalla a Marruecos, atacando carreteras, puentes y todas las infraestructuras en territorio marroquí que permitan acceder a la ciudad. La zona de operaciones debería incluir los aeropuertos marroquíes y sus instalaciones críticas", añade Garat, que también alerta de que el Estrecho de Gibraltar "podría ser bloqueado fácilmente" por Rabat: "Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz y <b>EEUU no ha sido capaz de desbloquearlo</b>, demostrando que no se necesitan grandes medios para lograrlo. En Gibraltar ocurriría lo mismo con toda seguridad porque tanto España como Marruecos tienen capacidad para bloquearlo, así que en un escenario de guerra, hay que asumir que el puerto de Ceuta estaría bloqueado".</p><p>En todo caso, el almirante asegura que las Fuerzas Armadas españolas mantienen una superioridad militar patente para que la disuasión sea efectiva, a pesar del rearme de Rabat durante los últimos años: "España está capacitada para ganar una guerra contra Marruecos. Se habla mucho del rearme marroquí y es cierto que ha aumentado su presupuesto de Defensa en un 14% en los últimos años, pero es que<b> España lo ha incrementado en un 50%</b> porque hasta hace poco gastaba muy poco. La realidad es que el PIB español es 11 veces superior al marroquí y en términos absolutos estamos gastando unas tres veces más que ellos en Defensa".</p><p>"En un conflicto bélico, la superioridad aérea de España sería enorme, tanto numérica como en calidad de los aviones, y la Armada española también dominaría el mar porque cuenta, por ejemplo, con submarinos que Marruecos no tiene", afirma, aunque advierte que uno de los aspectos a reforzar es el arsenal balístico nacional: "A España<b> le faltan misiles de largo alcance</b> que puedan alcanzar cualquier punto de Marruecos desde distancias seguras para nuestras unidades. El único de cierto alcance que tenemos es el misil Taurus del Ejército del Aire y es bastante modesto (500 km)".</p>