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De två verkligheterna i Bravo Murillo, Madridgatan som delar klasserna

Fyra kilometer delar två verkligheter i hjärtat av Tetouan. Gatan är den fysiska gränsen där inkomst, stadsplanering och offentlig service delas på mitten

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Publicerad av El Confidencial

24 maj 2026, 05:00

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Rubrik

Las dos realidades de Bravo Murillo, la calle madrileña que divide las clases

Beskrivning

Cuatro kilómetros dividen dos realidades en el corazón de Tetuán. La calle es la frontera física donde la renta, el urbanismo y los servicios públicos se parten por la mitad

Innehåll

<p>Si usted recorre la calle Bravo Murillo desde su cabecera, en la glorieta de Quevedo, hasta su desembocadura en Plaza Castilla, ver&aacute; que <strong>el panorama de una orilla a otra dista mucho de ser homog&eacute;neo</strong>. Los cuatro kil&oacute;metros que conforman esta arteria madrile&ntilde;a ejercen de hormigonada frontera <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-04-17/mercado-barrio-mas-grande-madrid-fabrica-papeles-sobrevivio-incendio-1tna_4339085/" target="_self">entre poderes adquisitivos muy dispares</a>, y no faltan se&ntilde;ales f&iacute;sicas con las que percatarse de ello. Pero antes de hablar del decorado urbano que pone de manifiesto estas diferencias, basta comprobar en los datos del INE que, en el lado este, las r<strong>entas medias pueden llegar a alcanzar los 40.000 euros. Mientras, en el lado oeste, no superan los 20.000</strong>. Hay algo inherentemente salvaje en este oeste que mira al balc&oacute;n de sus vecinos, consciente de que c&oacute;mo habitar en n&uacute;meros pares o impares de la misma calle ya es una marca social.</p><p>Bravo Murillo, en su d&iacute;a conocida como la &lsquo;Gran V&iacute;a Universitaria&rsquo;, dada su proximidad a la Ciudad Universitaria y al efervescente trasiego juvenil, <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-04-30/organizacion-criminal-prostitucion-coactiva-madrid-1tps_4347705/" target="_self">atraviesa como un corte el distrito de Tetu&aacute;n</a>. Una zona que alberga una poblaci&oacute;n de 158.000 personas, de las cuales <strong>m&aacute;s del 20% son de nacionalidad extranjera</strong> (principalmente Rep&uacute;blica Dominicana y Filipinas) y se erige como el &aacute;rea de Madrid con m&aacute;s densidad de poblaci&oacute;n.</p><p>Estas cifras no dejan de resultar ir&oacute;nicas si hablamos de un marco urbano donde la desigualdad es palpable por medio de una linde que no s&oacute;lo se encarna en los datos. Tambi&eacute;n es igualmente perceptible en diferencias materiales. Dejando a un lado la arquitectura que salpica el lado oeste de Bravo Murillo, donde las viviendas de m&aacute;ximo tres alturas retranqueadas y melladas se pelean por un espacio en las peque&ntilde;as aceras (muchas de menos de 90 cent&iacute;metros cuando la ley indica que, como m&iacute;nimo, han de tener 1,5 metros), uno de los <strong>elementos llamativos son las casas de apuestas.</strong></p><p>Tenemos la friolera de <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2018-01-28/sportium-codere-luckia-salones-de-juego-ludopatia_1512360/" target="_self">dieciocho establecimientos en un paseo de quince minutos</a>, de los cuales s&oacute;lo cuatro se sit&uacute;an en el margen este. La milla de oro del juego encuentra adem&aacute;s su justificaci&oacute;n, precisamente, en esa diferencia de renta. &lsquo;&iquest;Qu&eacute; nos jugamos?&rsquo;, un estudio realizado por la cooperativa de investigaci&oacute;n Indaga, coordinado por Sociol&oacute;gica Tres y <strong>supervisado por Centro Reina Sof&iacute;a sobre Adolescencia y Juventud FAD</strong>, se establece que las personas con menor renta, menor nivel de estudio y peores condiciones en la vivienda son <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2019-11-14/radiografia-juego-madrid-vallecas-carabanchel-casas-apuestas_2335655/" target="_self">aquellas que m&aacute;s acuden a esta clase de locales de juego</a>. No es balad&iacute;, pues, que las casas de apuestas germinen en mayor n&uacute;mero si hablamos de un lado u otro del eje de Bravo Murillo.</p>Zonas verdes y jardines<p><strong>La brecha es observable si hablamos de &aacute;rboles, jardines y zonas verdes</strong>. En el margen este de Bravo Murillo, en especial si contamos a partir de la glorieta de Cuatro Caminos, se cuentan peque&ntilde;os vergeles como los Jardines de Per&oacute;n o el de Mahatma Gandhi, y parques como el de San Germ&aacute;n, por no hablar de los bancos y los pl&aacute;tanos de sombra o los &aacute;lamos blancos, que sirven de visera municipal para los ciudadanos los meses estivales. Mientras, el lado oeste cuenta con reductos supervivientes como los Jardines de Carlos Par&iacute;s o el oasis (algo agreste y cimentado, dicho sea) del Parque Bar&oacute;n.</p><p>Zigzagueando por las calles de la llamada &lsquo;Perla de Cuatro Caminos&rsquo; o<a href="https://www.elconfidencial.com/vivienda/2019-04-28/alquiler-rentabilidad-vivienda-asequible-tetuan_1964454/" target="_self"> &lsquo;Peque&ntilde;a Rep&uacute;blica Dominicana de Madrid&rsquo;, </a>la sombra la crean los pocos edificios que superan las dos plantas, y el verdor resiste en el color de algunas fachadas m&aacute;s que en la presencia de naturaleza. Un ecosistema reducido a alg&uacute;n arbolito hu&eacute;rfano cada centenar de metros, siendo sus hojas m&aacute;s bien escasas hasta llegar a los l&iacute;mites marcados por los pulmones madrile&ntilde;os de la Dehesa de la Villa o el Parque de Agust&iacute;n Rodr&iacute;guez Sahag&uacute;n. Y luego, claro est&aacute;, uno de esos puntos clave que suelen emplearse a la hora de se&ntilde;alar una zona de la ciudad como desangelada es la limpieza.</p><p>La oposici&oacute;n sostiene que <strong>el 78% de la inversi&oacute;n va a las zonas m&aacute;s privilegiadas</strong>. Un informe de M&aacute;s Madrid elaborado en 2024 incid&iacute;a en las dos realidades de la calle: mientras el "lado bueno" del mapa cuenta con mimos diarios y una inyecci&oacute;n de 14,2 millones de euros, el resto del distrito sobrevive con menos. Al oeste de Bravo Murillo, el panorama cambia. All&iacute; donde la superficie se ensucia m&aacute;s, <strong>la limpieza se vuelve intermitente</strong>.</p><p>El estudio se&ntilde;ala que ese 40% del territorio &mdash;el m&aacute;s humilde&mdash; <strong>apenas recibe barridos en d&iacute;as alternos</strong> y cuenta con un presupuesto cuatro veces menor que el de sus vecinos del este. Las cifras instant&aacute;neamente corroborables con un prospectivo garbeo por la zona oeste, donde los colchones con siniestras y sospechosas manchas campan a sus anchas en las aceras, y hasta pueden observarse no pocos restos de lo m&aacute;s singulares, como v&aacute;teres sobre los adoquines con latas de cerveza sobre ellos &mdash;casi dir&iacute;ase performances art&iacute;sticas&mdash; o bolsas de basuras abiertas y revueltas como si un mapache hubiera hurgado en ellas.</p>Herencia urban&iacute;stica<p>Esta profunda brecha en las calles no es fruto del azar, sino la consecuencia de una herencia urban&iacute;stica. El arquitecto Pedro Bidagor ciment&oacute; en su Plan General de Ordenaci&oacute;n de Madrid, iniciado en 1941, una distribuci&oacute;n seg&uacute;n la cual Bravo Murillo no ser&iacute;a s&oacute;lo una calle, sino la frontera que deb&iacute;a separar dos mundos: al este, el eje de la Castellana, proyectado como una vitrina de orden y representatividad para las &eacute;lites; al oeste, el antiguo arrabal de Tetu&aacute;n de las Victorias, concebido como un eje popular y de servicios destinado a absorber el crecimiento obrero. Al trazar esta distinci&oacute;n, Bidagor conden&oacute; a la zona oeste a una densidad abrumadora y a un papel secundario frente al "brillo" institucional de su vecino, sentando las bases de un modelo de ciudad donde el presupuesto y el esmero municipal parecen seguir, ocho d&eacute;cadas despu&eacute;s, las mismas l&iacute;neas que &eacute;l dibuj&oacute; sobre el plano.</p><p>Ser&aacute; por eso por lo que el periodista y m&uacute;sico, Moncho Alpuente, llam&oacute; a la calle Bravo Murillo, no la &lsquo;Gran V&iacute;a Universitaria&rsquo;, sino la &lsquo;Gran V&iacute;a de los Pobres&rsquo;. Salvo que, de un tiempo a esta parte, cada vez ha quedado m&aacute;s claro que lo de los pobres representa s&oacute;lo una de las dos orillas. Antes hemos mencionado la renta per c&aacute;pita, pero lo mismo podr&iacute;a decirse al respecto de los alquileres. Si bien desproporcionados en toda la Almendra de Madrid, con subidas acumuladas de hasta un delirante 80 % en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, la zona oeste de Bravo Murillo todav&iacute;a cuenta -tras una r&aacute;pida b&uacute;squeda en el portal Idealista- con algunos pisos aceptables (m&aacute;s de 60 metros cuadrados con luz) por alquileres de menos de 1200 euros. Algo que, en el margen este, ya ronda de m&iacute;nima los 1500 euros.</p><p>Caminando por Bravo Murillo, una persona puede saltar de la zona de Valdeacederas y Ventilla, donde es muy com&uacute;n encontrar personas sin hogar y construcciones demacradas, a Paseo de la Castellana, donde los trajes y las acreditaciones de consultor&iacute;a son norma visual. Y uno se pregunta: &iquest;C&oacute;mo es posible que la diferencia en los alquileres no sea todav&iacute;a mayor, a tenor de las visibles dificultades de ciertas zonas del barrio? Algo de lo que el medio Tetu&aacute;n 30 d&iacute;as se ha hecho reiteradamente eco, por ejemplo, destacando el escandaloso aumento del chabolismo en Infanta Mercedes o los aleda&ntilde;os del Parque Agust&iacute;n Rodr&iacute;guez Sahag&uacute;n.</p><p>Lo que Pedro Bidagor ide&oacute;, casi un siglo atr&aacute;s, como frontera social, mantiene fuerte su clasista esencia. Anta&ntilde;o, el proletariado nacional se hacin&oacute; en el margen oeste de Bravo Murillo, donde resid&iacute;a mientras edificaba las acomodadas casas de los barrios pudientes del este. Hoy, la diversidad cultural ha sustituido al monopolio patrio del barrio, pero no ha alterado su naturaleza. Bravo Murillo, una de las arterias comerciales m&aacute;s transitadas de Espa&ntilde;a, sigue encarnando una frontera c&oacute;ncava, dividida por un trasiego ininterrumpido de coches, entre un este acomodado y un oeste humilde.</p><p>Los cambios sociales y la gentrificaci&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute;n ejerciendo su influencia en ambas zonas, con un aumento del precio de la vivienda que no casa con las rentas del margen m&aacute;s modesto. &iquest;Ser&aacute; una homologaci&oacute;n hacia arriba, derivada de la expulsi&oacute;n de los poderes adquisitivos m&aacute;s bajos lo que, tras d&eacute;cadas, haga caer en desuso el t&eacute;rmino: la Gran V&iacute;a de los Pobres? El tiempo dir&aacute;.</p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&amp;c2=7215267&amp;ns__t=1779595106&amp;ns_c=UTF-8&amp;c8=Espa%C3%B1a&amp;c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&amp;c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">
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